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LA ATMÓSFERA PRIMITIVA. La ciencia siempre ha considerado válida la teoría de que el mundo en sus orígenes, estaba cobijado por una capa atmosférica que contenía amoniaco, metano, hidrógeno y agua. La existencia de estos materiales si es que así fueron realmente las cosas, al paso de los millones de años que se argumentan, debió quedar "grabado" en la corteza de la tierra, pero, geológicamente no aparece ningún registro de que el mundo hay tenido la atmósfera que se afirma, lo que es consistente con la creación directa de los materiales inorgánicos que relata la Biblia en Génesis.
LOS RÍOS DEL GÉNESIS. Se ha dado la noticia de que, por medio del uso de una forma de tecnología a base de satélite y rayos infrarrojos, ha quedado revelado el río Pisón, anteriormente perdido enterrado durante largo tiempo bajo las arenas del desierto, el satélite pudo seguir su antiguo curso en el lecho del río llamado Faraouk El-Baz que va desde Hijaz, al oeste de la Arabia, hasta Kuwait. Este río junto con los conocidos Tigris y Eufrates, ayudaba a definir la posición del huerto del Edén en la Biblia (Génesis 2.11).
LAS CAPAS DE LA TIERRA NO ESTÁN EN ORDEN. En muchos accidentes geográficos, se aprecian capas de sedimentos que según se cree fueron depositados a lo largo de miles de millones de años de erosión por corrientes de agua, sin embargo, en muchos accidentes las capas no guardan orden preciso, en otros, los sedimentos aparecen como si bruscamente hubiesen sido empujados a capas superiores y además en el fondo del gran cañón del colorado se encontraron semillas de girasol en estratos que se suponen corresponden a una época en que ni siquiera ¡los girasoles existían!. Lo que apunta a un momento catastrófico en que la orografía de la tierra cambió bruscamente, y solo las características del diluvio bíblico podrían explicar estos hallazgos de la ciencia moderna.
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