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Jóvenes - Estudios bíblicos

Estudios

Psicología y reflexión

 

 

Áreas débiles

 

 

 

Autor:

Hno. Miguel Ángel Moreno Montoro

Administrador


 

 


Una de las cosas que más me agrada de la Biblia, es que en ella, Dios no trata de disimular o aparentar las cosas. No trata de hacer parecer más débil de lo que en realidad es, y las cosas moralmente negativas de todos los personajes que en ella aparecen, se muestran con toda su crudeza. Esto es bueno, porque nos da la garantía de que, si alguien nos va a hablar con la verdad, ese es Dios.

 

 

NADIE ES PERFECTO

 

Una de esas grandes sinceridades, es el hecho de que la Biblia afirma, que nadie es perfecto. Ni el mejor maestro de moral, ni el mejor papá, ni tu tío con el que tan bien te entiendes. Ni tu amiga con la que platicas "todo", ni el mejor pastor, ni el mejor escritor de libros cristiano, ni el predicador que llena auditorios con miles personas. Nadie, absolutamente nadie es perfecto, ni siquiera tu.

 

 

LO SABÍA JUAN

 

El apóstol Juan, quién escribió las tres cartas que llevan su nombre, lo sabía bien. Por ello escribió el siguiente pasaje:

 

"Que si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y

limpiarnos de toda maldad"

1a. Juan 1.9

 

Mira las cosas que sabía Juan:

 

1o. El único medio para lograr el perdón de Dios, es la confesión.

2o. Dios, cuando confesamos, perdona con todo su amor.

3o. El perdón de Dios también incluye el proceso de saneamiento: limpiar de toda maldad.

 

Si este proceso no se ejerce, de nada sirve la confesión.

 

La maldad está ahí y siempre volverá a tomar control de la persona que no tenga el cuidado de dársela a Dios para su purificación. En resumen, la Biblia no contempla creyentes perfectos sino perfeccionados. Creyentes que todos los días asumen el compromiso de renunciar a los hábitos pecaminosos para practicar los hábitos de Dios, convencidos de que en ello, está un pase a la prosperidad y la estabilidad.

 

El no reconocer esto, puede llevar a cualquier persona a un estado terrible de depresión a causa de las cosas que está encubriendo a Dios, esta es la explicación de los desórdenes emocionales que están cada vez más destruyendo literalmente a la sociedad. Observa lo que dice de esto el Salmo 32.

 

 

MIRA DENTRO DE TI

 

Visto lo anterior, llegamos al punto que nos interesa discutir: todos tenemos una maldad intrínseca. Algo de nuestra naturaleza caída siempre se mantiene ahí, escondida, agazapada, esperando el momento de la tentación para poder desatar nuestras iniquidades para que estas, tomen control de nuestro corazón y mente y nos lancen desesperadamente a cometer hábitos que consumados, da a luz el pecado, esto, romperá la relación con Dios que ya estaba deteriorada y me sumirá en un estado de postración espiritual que dará como resultado una vida fructífera.

 

Pero, ¿tiene porque ser así?

 

Claro que no...

 

Y una de las maneras de evitarlo es aceptando y reconociendo que hay áreas de iniquidad en ti, que no puedes controlar. Todos las tenemos, nadie carece de ellas, y ellas son las que pueden hacer caer a quién sea, por muy fuerte y espiritual que parezca. Claro, si alguien las ha identificado, le pide a Dios que las tomen en sus manos y las controles y las mantiene a raya bajo la oración, entregando cualquier pensamiento impuro a Dios, las logrará someter y tendrá una vida que no tenga ya ningún impedimento para recibir las bendiciones y la prosperidad que Dios desea darnos.

 

Deseo, ayudarte, dándote alguna pista respecto de cuales suelen ser las cosas que más problemas te pueden dar. Ora y pide que Dios te dirija  a identificar si alguna de estas, es un problema en tu interior.

  • Deseo sexual incontrolable.

  • Orgullo.

  • Soberbia.

  • Manipulación de los demás.

  • Mentira.

  • Materialismo y muchas cosas más....

Esta, es una lista muy corta, pero engloba las más comunes cadenas que en nuestra juventud andamos cargando.

 

A partir de este momento, la decisión es tuya, la decisión de vivir como un más que vencedor, o siempre vencido por las áreas débiles de tu interior.