Estudios

Servicio

El ejemplo

 

 

Autor:

Hno. Miguel Ángel Moreno Montoro

Administrador

Centro Evangélico Maranatha

Orizaba, Ver. México

 

 

 

 


EL PROBLEMA DE TIMOTEO

 

Timoteo es por donde queramos verlo, un extraordinario siervo de Dios. Si nos acercamos un poco a su biografía tal como se describe en la Biblia nos podemos llevar sorpresas al descubrir que seguramente sabemos muchas menos cosas de Timoteo de las que imaginamos. A pesar de esto, quisiera que no olvidaras que, por encima de todo Timoteo era un siervo de Dios.

 

Timoteo fue un hijo espiritual y compañero muy especial del apóstol Pablo (2 Timoteo 2.1; Filipenses 2.19-22). De él sabemos que fue enviado a trabajar a Macedonia (Hechos 19.22), fue compañero del apóstol Pablo cuando este hace un viaje a Jerusalén el cual está descrito en Hechos 20.4. Timoteo hizo un viaje a Tesalónica para poder confirmar a los creyentes (1a. Tesalonicenses 3.1-5) lo que implica que ya tenía la capacidad y madurez para poder evaluar la fe de los hermanos y la capacidad y conocimiento para desarrollar el trabajo de un líder. Esta capacidad queda de manifiesto cuando el apóstol Pablo lo envía a Corinto considerando que solo él era capaz de llevar a cabo una misión especial y delicada (1a. Corintios 4.17; 16:10).

 

Especial trabajo parece haber tenido Timoteo en Éfeso ciudad donde es enviado para reorganizar la iglesia y capacitar a líderes para que estos pudieran hacerse cargo de ella (1a. Timoteo 1.3). Incluso, llega a mencionarse como un preso por causa del Señor que acompaña a Pablo en Roma además de que, llega a ser mencionado por este como un coautor de algunas de sus cartas.

 

Ante este cuadro de servicio y gran ministerio, pareciera que no tiene lugar la expresión de inicio de este párrafo: "El problema de Timoteo". Pero realmente, Timoteo enfrentó un problema creciente, serio, incluso grave. ¿Cual era este problema? ¿No tenía conocimiento? ¿No estaba preparado? ¿No tenía capacidad? ¿Su enseñanza no se ajustaba al modelo apostólico que era la medida de aquel tiempo? Para nada. Su problema: es que era joven, y su juventud era un serio impedimento para que, las personas de mayor edad, creyeran en él. No debes olvidar que Timoteo vivía en medio de una cultura donde las canas representaban mayor sensatez lo cual no siempre es verdad. Este era el problema de Timoteo, sin embargo, si él deseaba servir tenía que superarlo, tenía que lograr que su trabajo para Dios fuera bien aceptado y que sus enseñanzas, fueran bien comprendidas por aquellos que serían sus discípulos.

 

Este problema de Timoteo, no solo lo conocía él mismo, sino que lo conocía también su mentor, el apóstol Pablo por lo cual, le dio amplios consejos para que su servicio fuera eficiente. Y sus consejos, pueden ser tuyos también porque seguramente te hablan de tus mismas inquietudes.

 

Seguramente tú como Timoteo, desear servir. Conociste a Cristo y sientes la necesidad de hacer algo en respuesta a la salvación que por gracia recibiste y, seguramente como Timoteo encuentras problemas que te permiten servir como desearías, pero, no te preocupes, tienes respuestas y soluciones. Pablo, en uno de los múltiples consejos que dirigió a Timoteo, le dio una recomendación de que debía hacer para empezar a servir, además de que de una manera muy clara, hizo saber a Timoteo, que, haciendo esto, ya estaría sirviendo.

 

Este es el consejo de Pablo a Timoteo:

 

Ninguno tenga en poco tu juventud, sino se ejemplo a los creyentes en:

 palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza

1a. Timoteo 4.12 Biblia RV1960

 

Evita que te desprecien por ser joven; más bien, debes ser un ejemplo para los creyentes

en tu modo de hablar y de portarte, en amor, fe y pureza de vida

1a. Timoteo 4.12 Versión popular

 

LA SOLUCIÓN DE TIMOTEO

 

Esta era la solución de Timoteo. Ser ejemplo. Cualquier persona que desea servir a Dios, puede avanzar en lograr ese propósito si se preocupa por ser ejemplo de los demás., ser un modelo, como enseña el comentario bíblico de Matthew Henry. Timoteo, era considerado joven en su tiempo, tú también, pero eso no debe ser impedimento para que empieces a darle a Dios, parte de lo que él merece, pero recuerda, la solución está en que mientras creces en el conocimiento o la experiencia, debes ser un ejemplo a seguir.

 

Debes ser alguien digno de imitar,  pero, en las siguientes áreas. Tú modo de hablar. Tus palabras debe ser sazonadas con sal, deben ser palabras que edifiquen, no que destruyan, deben ser palabras que hagan a al gente mejores personas, no peores personas. Deben ser palabras que manifiesten la gracia de Dios y no la condena humana. Tu conducta. Debe de mirarse que, te comportas tomando en cuenta a Dios y sobre todo, tomando en cuenta sus mandamientos, no olvides que la grandeza espiritual no es para los que conocen las cosas de Dios sino para quiénes las viven. Tu amor. Debe notarse que, tienes en todo lo que haces el gobierno del amor. Dios todo lo hace con y por amor. Tú debes ser igual. Esto, puede llevarte a que te desprecien o lastimen, pero al final, la recompensa y corona serán tuyas. Fe. Debes vivir en fe. además de vivir con fe o por la fe. Debe notarse que tienes una seguridad absoluta en que todas las cosas, aun las que no entiendes están en las manos de Dios y por ende, siempre serán de una gran bendición para tu vida. Pureza. Tu vida debe notarse que carece de imperfecciones, no debe haber algo que se pueda observar de ti y que pueda ser censurable. Esto es lo que la Biblia quiere decir cuando nos manda ser irreprensibles.

 

 

TU SOLUCIÓN

 

Esta debe ser tu solución. Sirve a Dios, pero inicia siendo ejemplo. Al ser ejemplo, logras que la gente empiece a cobrar estima por tu persona y no por tus capacidades, logras que las personas aprecien tu esfuerzo y no solamente tus palabras. Sirviendo con el testimonio, preparas a las personas para recibir tus palabras con mayor facilidad. El testimonio, hace que tu estatura espiritual aumente y además de todo, te acostumbra a llevar sobre tus hombros el yugo de Cristo que es fácil de sobrellevar.

 

Anímate, vive siendo ejemplo. Sirve siendo ejemplo. Tu tiempo de vivir siendo ejemplo, te prepara para ser una mucho mejor persona y logra acercarte al modelo de lo que Dios espera para tu vida.