Estudios bíblicos

Alabanza y adoración

Nada para adorar a Dios

 

 

 

 

Autor:

Hno. Miguel Ángel Moreno Montoro

Administrador

Centro Evangélico Maranatha

Orizaba, Ver. México

 

   

 

 

   

 

 


y no consentía que nadie atravesase el templo llevando utensilio alguno.

Marcos 11.16

 

LA PURIFICACIÓN

 

Cuando Cristo está por iniciar su última semana de vida, viaja de las llanuras de Jericó a Jerusalén y se asume que llega un día domingo y de inmediato se dirige al templo, pero, como ya era el anochecer ve como ya todos se retiran del templo y entonces, se marcha a Betania a pasar la noche.

 

Cuando regresa ya siendo lunes, la Biblia menciona que voltea las mesas de los que cambiaban las monedas en el templo (las ofrendas debía de hacerse en moneda hebrea) y echa fuera a los que compraban y vendían como menciona el pase de Marcos citado arriba en su contexto anterior Y aunque no es el tema que nos ocupa, vale la pena meditar en el hecho de porque Jesús echa a los compradores cuando no eran los únicos de entre todas las puertas y todos los atrios que había en el templo.

 

La respuesta es sencilla, la Biblia indica claramente que estos mercaderes hacían su función dentro del templo, no afuera y, si tenían esta posición de privilegio era porque ellos tenían que dar jugosas comisiones a los sacerdotes por permitirles hacer esto. En resumen, Cristo se enfureció porque dentro, en uno de los atrios de un lugar llamado a ser lugar de adoración, se estaba vendiendo religión. En el seno mismo del amor y la gracia, se le quietaba a la gente su dinero para poder llegar al amor y a la gracia que si algo tienen, es que deben de ser gratuitos.

 

Mucho que meditar en esto, pero, lo que nos interesa observar es, como después de purificar el templo, Jesús no permite que nadie cruce por los atrios llevando nada en las manos. O sea, Jesús está en uno de los atrios que dan acceso al templo al lugar donde se hace formalmente la adoración. De esto, entendemos que si bien, la ley de Moisés pedía que se presentaran sacrificios ante Dios (Levítico 1 al 7) también es cierto que, dicho sacrificio era inútil si no se acompañaba de un corazón humillado ante Dios.

 

 

NO TIENES NADA

 

Bajo este sentido, Jesús no está dando a entender que, cualquier cosa que podamos traer ante Dios es algo que le agrada, porque es una expresión de tu corazón, pero, fuera de eso nada te sirve para adorar nada; no puedes cruzar por el atrio para llegar al lugar de la adoración llevando nada. Ante Dios no puedes presentarte pensando que lo que sabes, el auto que tienes, la casa que has comprado. No te sirven títulos universitarios ni diplomas de cursos o estudios asociados. Es inútil presentar la cuenta bancaria o tus títulos de propiedad. Para que la adoración sea adoración debe quedar claro que cuando se adora, debe existir un solo Dios, un solo Señor y todos los que estamos alrededor de Dios, somos siervos.

 

Cuando adores a Dios, no traigas nada en las manos, no te sirve. Trae tu vida, tu corazón, lo que eres, lo que piensas, lo que sueñas y ponlo a los pies de Dios, solo así estarás adorando de verdad.