Estudios bíblicos

Alabanza y adoración

Sacrificio

 

 

 

 

Autor:

Hno. Miguel Ángel Moreno Montoro

Administrador

Centro Evangélico Maranatha

Orizaba, Ver. México

 

   

 

 

   

 

 


Pasado cierto tiempo, Dios puso a prueba a Abraham y le dijo: —¡Abraham! —Aquí estoy —respondió.

Y Dios le ordenó: —Toma a tu hijo, el único que tienes y al que tanto amas, y ve a la región de Moria.

Una vez allí, ofrécelo como holocausto en el monte que yo te indicaré.

Abraham se levantó de madrugada y ensilló su asno. También cortó leña para el holocausto y, junto con dos de sus criados y su hijo Isaac, se encaminó hacia el lugar que Dios le había indicado.

 Al tercer día, Abraham alzó los ojos y a lo lejos vio el lugar.

 Entonces le dijo a sus criados: —Quédense aquí con el asno.

El muchacho y yo seguiremos adelante para adorar a Dios, y luego regresaremos junto a ustedes.

Génesis 22.1-5 NVI 1999

 

UN GRAN SACRIFICIO

 

Todos los creyentes conocen el pasaje donde Abraham casi le quita la vida a su hijo por el que tanto espero y que Dios le demandó con lo cual Abraham nos demostró que su amor por Dios era mayor que el amor que le tenía a su hijo. Gran lección de fe, dependencia y entrega, pero me gustaría detenerme en cómo se refiere Abraham a lo que iba a hacer: “seguiremos adelante para adorar”. Sabemos que era un sacrificio, “un holocausto”, un sacrificio sangriento donde se tenía que mutilar a la víctima y quitar la grasa del cuerpo para terminar quemándolo, pero, al parecer, para Abraham, eso era una manifestación de adoración.

 

El sacrificio de Isaac era la adoración de Abraham. Pensando en esto trata de meditar en la siguiente pregunta:

 

¿Qué hizo que el sacrificio de Isaac fuera la adoración de padre?

¿Por qué Abraham no veía también la muerte de su hijo como un sacrificio?

 

 

UNIENDO DOS PUNTOS DE VISTA

 

El sacrificio de Isaac fue su obediencia el sacrificio de Abraham, Isaac. El adolescente Isaac bien pudo correr para huir de un padre de más de 100 años que difícilmente le podría haber alcanzado y sin embargo, no lo hizo. Se quedo para entregar su vida porque Isaac obedecía a su padre por encima de su voluntad. ¿Puedes ver la relación?

 

El sacrificio de Abraham fue su obediencia también. El anciano Abraham bien pudo haber dado media vuelta y salir de ahí con su hijo intacto a pesar del reclamo que Dios le había hecho y sin embargo, se quedó dispuesto a convertirse en el asesino de su propio hijo porque Abraham obedecía a su padre celestial por encima de su voluntad.

 

Por eso Abraham veía como una adoración lo que era un sacrificio porque la adoración es un sacrificio, es la renuncia de nuestros propios pensamientos para entender que los pensamientos de Dios serán los que nos rijan aun cuando no los entendamos, y, aun cuando nuestra carne o nuestra lógica se resistan a obedecer. Por eso ir a un culto de adoración a una iglesia es disfrutado por tan pocos.

 

Pocos disfrutan la adoración porque vivimos en un mundo que nos vende la idea de que busquemos nuestra propia seguridad y no que nos sacrifiquemos por lo que, cuando llego a adorar muchos llegan a cantarle a Dios, a gritar su nombre o, a emocionarse en su carne pensando que esas emociones han sido movidas “por la unción” pero la verdad es que pocos llegan a sacrificarse, a hacer el compromisos de morir un poco cada día para que Dios crezca en ellos.

 

Así que, cada vez que queramos adorar a Dios nunca olvidemos que el final de la adoración debe ser acompañado de una fuerte convicción de querer sacrificar algo de nosotros, que algo muera, y que en realidad así suceda de lo contrario, la adoración no será auténtica y probablemente no pase de nuestras emociones.