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Autor: Hno. Miguel Ángel Moreno Montoro Administrador Centro Evangélico Maranatha Orizaba, Ver. México
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Hechos 28.17-28
“… quién murió por nosotros…” 1Ts. 5.10
INTRODUCCIÓN
El estreno en México en el mes de Abril del 2004 de la cinta La pasión de Cristo ha despertado en todos los ámbitos sociales un revuelo (no un fenómeno) por conocer la cinta, verificar las críticas, censurar la visión del director y muchas otras cosas más que el propio hecho de conocer y comprender a través de una mirada íntima, los sufrimientos de Cristo.
El revuelo ha alcanzado todos los medios impresos y en todos los lugares solo se hace referencia a la cinta de Mel Gibson, ya connotado actor y ganador del premio Oscar como mejor director por la cinta Corazón Valiente.
Las críticas se han dado en una cantidad impresionante, manifestando un sinnúmero de puntos de vista: “Jim Caviezel encarna a un Jesús profundamente humano, perplejo y adolorido” dice César Albaran Torres. “Caviezel transmite angustia, miedo abismal, la tortura resulta absurda; y gratuito el derramamiento de sangre… una mera víctima del poder sacerdotal farisaico y del maquiavelismo romano” afirma, por su parte Javier Betancourt. Estas dispares polémicas deben dejar claro que, la película debe abordarse como obra fílmica o como testimonio de fe, ya que una visión conjunta borra cualquier percepción honesta de lo que sucedió en la cima del monte Calvario.
SI NOS ACERCAMOS COMO PELÍCULA
SI NOS ACERCAMOS CON LA PALABRA DE DIOS EN LA MANO
Las últimas doce horas de la vida de Jesús retratan a un Jesucristo en un contexto que supera lo físico y se sitúa en lo emocional. Mateo 26.36-43.
Esta angustia emocional, este clímax de redención. Esta tolerancia a la flagelación y a la destrucción, este permitir que la criatura atente contra la vida del Creador, puede entenderse más cuando nos acercamos desde el punto de vista bíblico que al final, refleja la carencia del hombre por comprender el sacrificio del Salvador.
¿PARA QUE LA PASIÓN?
1 Tesalonicenses 5.10. Para vivir juntamente con él RELACIÓN 1 Tesalonicenses 4.14. Para traer a los que durmieron PROMESA Gálatas 2.21. Para ser libre de ley alguna LIBERTAD 1 Corintios 15.3. Para pagar nuestros pecados REDENCIÓN 2 Corintios 5.15. Para vivir para él COMPROMISO Romanos 14.9. Para ser Señor de muertos y vivos SOBERANÍA Romanos 8.34. Para interceder COMPRENSIÓN
Acercarse a la pasión de Cristo según Mel Gibson puede reconfortar emocionalmente e incluso nos puede encaminar a un encuentro permanente con el Hijo de Dios que muere en cumplimiento de las profecías, dispuesto a demostrarle al hombre de que tamaño es el amor de Dios. Pero, solo la pasión según EL PROPIO DIOS nos puede traer una transformación de corazón.
¿Para qué murió el Señor? Para alcanzarte a ti.
La pregunta más importante no es si vas o no a ver una película, sino saber si vas a dejar que el amor de Dios te alcance.
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