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Autor: Hno. Miguel Ángel Moreno Montoro Administrador
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INTRODUCCIÓN
Uno de los serios problemas que enfrenta la iglesia moderna es un mal liderazgo. Los líderes cristianos se levantan impulsados por gente que no sabe conducirlos y que pone al frente de la iglesia pastores o ancianos no capacitados o que son “neófitos” carentes de experiencia o que no cumplen ni a medias las características que la Biblia les requiere. Es por ello, que esta serie de estudios fueron diseñados para poder proporcionar a los líderes o aspirantes a líderes una visión basada en la experiencia ministerial y la palabra de Dios que les permita ser engrandecidos a los ojos de la gente que queda bajo su cuidado.
LA COMUNICACIÓN
Los líderes de una iglesia, sean ancianos, o diáconos, pero que conformen un grupo de liderazgo deben entender con toda claridad que su fuerza y su arma es la comunicación. La comunicación que circula entre los siervos sostiene un ministerio. Es lo que permite que los líderes se unan y se muestran unidos ante quienes ellos mismo sirven. Pilar de una congregación es la comunicación entre los líderes. Pero, esta comunicación, llega a tener muchas problemáticas internas y externas que deben evitarse a toda costa. No de debe olvidar, que existe comunicación formal e informal. La formal, es la que se da entre los vínculos adecuados. La informal es la que se da entre las personas que no deben participar de la información. La comunicación formal, se propicia y cuida por medio de las siguientes maneras:
Esta comunicación, tiene que ver con las cosas de todos los días, por lo que debe practicarse todos los días, pero lamentablemente, existen barreras externas que también desean influir en la opinión de los líderes para que su comunicación formal se vuelva informal.
Vamos a citar algunas
· Opiniones de hermanos que les gusta manipular a otros. · La falta de tiempo que debe subsanarse por otros medios. · Expresiones alarmistas que coinciden a medias con la visión del líder. · Opiniones emocionalmente disparadas de las mujeres cercanas al líder. · “Ideas” adquiridas de un libro o de una predicación televisada. · Propiciar la idea de que se puede ser autosuficiente. · La irresponsabilidad de los consiervos que puede desanimar al líder a comunicarse. · El realizar actividades sin avisar a los consiervos. · El sentir que la “experiencia” me hace “superior” a mis consiervos. · El guardarme algún conocimiento que puede hacer a los demás “iguales a mí” · El desacreditar a alguien por algún compromiso o problema personal. · El criticar la visión de crecimiento de uno de los consiervos.
Los más de tres años que el Señor Jesús pasó con sus apóstoles fueron en cierta manera una forma de enseñar a los suyos, a cambiar sus conceptos acerca de la comunicación. El grupo de los apóstoles no podía tener relación como empleados de la misma compañía de pescadores. Su comunicación no podía ser como la de empleados que pertenecieran al mismo grupo de cobranza de impuestos. No podían ser compañeros de una milicia romana, ni amigos de juegos y a pesar de todas las vivencias, de conocerse, de intimar en momentos de verdadera calidez espiritual practicaron la comunicación informal. Sintieron envidas entre sí, se despreciaban entre si, y algunos de ellos estaban en una alocada carrera por ser el mayor de los demás.
Una cosa hizo indestructible su legado. A pesar de todo, permanecieron juntos.
Para recordar:
El líder cristiano, no gana su autoridad moral con buenos sermones o con excelentes exposiciones. La autoridad del líder de Dios se gana sirviendo.
El Hijo del Hombre fue claro al decir que el vino a servir, no a ser servido.
Existen dos clases de personas en las iglesias, aquellos que quieren ser servidos y aquellos que sirven. Los líderes deben ser del segundo grupo.
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