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Estudios bíblicos

Psicología y reflexión

Camino a Jerusalén

 

 

 

 

Autor:

Hno. Mauricio Fontecha

Colaborador


 


 

 


 "Iban por el camino subiendo a Jerusalén; y Jesús iba delante, y ellos se asombraron y le seguían con miedo. Entonces volviendo a tomar a los doce aparte, les comenzó a decir las cosas que le habían de acontecer: He aquí subimos a Jerusalén, y el Hijo del Hombre será entregado a los principales sacerdotes y a los escribas, y le condenaran a muerte, y le entregaran a los gentiles; y le escarnecerán, le azotaran y escupirán en el, y le mataran; mas al tercer día resucitara"
Marcos 10 : 32-34

 

Nuestro amado redentor tenia una agenda que cumplir, y el día de la cita con la ciudad amada, para su sacrificio era una realidad. Durante mas de treinta años se mantuvo fiel en todo, con el Padre y con los hombres. Año tras año asistió a la celebración de las distintas fiestas a la ciudad de Jerusalén, pero en esos días, había tiempo para sonreír ya que aun faltaba mucho tiempo para su muerte.

 

Poco a poco los días fueron pasando, algunos muy interesantes, y otros sin ninguna novedad, ya que su vida fue muy humilde, sin llamar la atención de nadie.

 

El tiempo y el año establecido había llegado, había que cumplir el plan redentor, no había forma de cambiar nada, todo estaba planificado en el cielo, y ahora era el momento de avanzar hacia esa cita. Como algo muy extraño, podemos ver que en este caso, es Cristo, quien va hacia el lugar del tormento, El sabia todo lo que le iba a acontecer, sabe el lugar, y por esa razón dice la Biblia que "subía a Jerusalén". Eso asusto a los apóstoles, los cuales con toda seguridad pensaban en su corazón:

 

"pero si El sabe que lo van a matar, ¿ porque no nos vamos a otra ciudad?,

¿porque no huimos con el ? ".

 

Esos pensamientos hicieron que se asustaran, porque en todo el planeta, no hay ningún ser humano al cual le digan que en una ciudad lo sacrificaran, y que siga directo hacia ella, por el contrario, se va en huida inmediatamente. Cristo tenia que cumplir la misión, la hora de la crucifixión se acercaba cada minuto, y El mismo acudió a la cita, nadie lo obligo, era decisión de El entregarse en sacrificio, para salvarnos, para tomar nuestro lugar de condenación en la cruz, para llevar todos nuestros pecados y todas nuestras maldiciones sobre El.

Allí estaba el Hombre, allí estaba Dios, allí estaba Jehová de los Ejércitos, el Admirable consejero, El maestro, allí estaba, El buen pastor, decidido a avanzar hacia el matadero. El camino hacia Jerusalén no es fácil, es el espacio entre el desierto y el lugar de tormento. Cristo lo siguió, y también ha establecido que cada una de sus ovejas, pasemos ese proceso, pero ya no en la cruz, sino en el camino de la obediencia. Pero todos, absolutamente todos, debemos avanzar hacia Jerusalén.

La vida del cristiano no es cómoda, quizá por un tiempo te sientas así, pero llegara el momento cuando Dios te diga, vamos hijo, tu también debes ir a tu propia Jerusalén, allí donde el viejo hombre morirá, donde los frutos del Espíritu Santo fluirán en tu vida, donde serás quebrantado, preparado, para tu camino al cielo.

         
Recuerda y no lo olvides jamás:

          Para que Cristo resucitara, fue necesario que fuera a Jerusalén.
          Para que Cristo regresara al cielo, fue necesario que fuera a Jerusalén,
          El camino hacia la gloria es desde Jerusalén.
          Todos debemos ir a nuestra propia Jerusalén, esta establecido.

          También te llegara tu cita, para que también tu y yo, vayamos hacia la gloria...

 

          Pero antes, debemos ir a Jerusalén.

 

Oración:
Amado Dios, sabemos que el camino del cristiano es difícil,
y que cada uno de nosotros también tiene esa cita con nuestra propia Jerusalén,
Ayúdanos a ser obedientes, a no tener temor, y a soportar todo lo que sufriremos por tu causa.
Te rogamos que no nos sueltes jamás, y que nuestro paso por la vida, te glorifique.
En el nombre de Cristo Jesús.

 
Amen
y
Amen
.