|
|
||
Autor: Hno. Mauricio Fontecha Colaborador
|
"Iban por el camino
subiendo a Jerusalén;
y Jesús iba delante, y ellos se asombraron y le seguían con miedo. Entonces
volviendo a tomar a los doce aparte, les comenzó a decir las cosas que le habían
de acontecer: He aquí subimos a Jerusalén, y el Hijo del Hombre
será entregado a los principales sacerdotes y a los escribas, y le condenaran a
muerte, y le entregaran a los gentiles; y le escarnecerán, le azotaran y
escupirán en el, y le mataran; mas al tercer día resucitara"
Nuestro amado redentor tenia una agenda que cumplir, y el día de la cita con la ciudad amada, para su sacrificio era una realidad. Durante mas de treinta años se mantuvo fiel en todo, con el Padre y con los hombres. Año tras año asistió a la celebración de las distintas fiestas a la ciudad de Jerusalén, pero en esos días, había tiempo para sonreír ya que aun faltaba mucho tiempo para su muerte.
Poco a poco los días fueron pasando, algunos muy interesantes, y otros sin ninguna novedad, ya que su vida fue muy humilde, sin llamar la atención de nadie.
El tiempo y el año establecido había llegado, había que cumplir el plan redentor, no había forma de cambiar nada, todo estaba planificado en el cielo, y ahora era el momento de avanzar hacia esa cita. Como algo muy extraño, podemos ver que en este caso, es Cristo, quien va hacia el lugar del tormento, El sabia todo lo que le iba a acontecer, sabe el lugar, y por esa razón dice la Biblia que "subía a Jerusalén". Eso asusto a los apóstoles, los cuales con toda seguridad pensaban en su corazón:
"pero si El sabe que lo van a matar, ¿ porque no nos vamos a otra ciudad?, ¿porque no huimos con el ? ".
Esos pensamientos hicieron que
se asustaran, porque en todo el planeta, no hay ningún ser humano al cual le
digan que en una ciudad lo sacrificaran, y que siga directo hacia ella, por el
contrario, se va en huida inmediatamente. Cristo tenia que cumplir la misión, la
hora de la crucifixión se acercaba cada minuto, y El mismo acudió a la cita,
nadie lo obligo, era decisión de El entregarse en sacrificio, para salvarnos,
para tomar nuestro lugar de condenación en la cruz, para llevar todos nuestros
pecados y todas nuestras maldiciones sobre El. También te llegara tu cita, para que también tu y yo, vayamos hacia la gloria...
Pero antes, debemos ir a Jerusalén.
Oración:
|