|
|
||
Autor: Hno. Miguel Ángel Moreno Montoro Administrador
|
En un estudio que hemos analizado con anterioridad hemos visto que el perdón es cuatro cosas para Dios por lo que estos conceptos deben ser imitados por nosotros. Recomendamos leer también el estudio: ¿Qué es el perdón?
Ahora, es importante una vez que hemos entendido que es el perdón para Dios, comprender la medida o el tamaño que el perdón tiene para Dios. Para lograr esto, necesitamos conocer tres opiniones que Dios nos dejó con respecto al tamaño que él le asigna a Dios.
SETENTA VECES SIETE
Entonces se le acercó Pedro y le dijo: Señor, ¿Cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete? Jesús le dijo: No te digo hasta siete, sino aun hasta setenta veces siete. Mateo 18.21-22
Los rabinos en los tiempos de Jesús enseñaban que, el perdonar a una persona en una ofensa determinada tres veces era una medida justa de perdón pero Jesús le dijo a Pedro que debía hacerlo setenta veces siete (expresión que algunos traducen como setenta y siete). Obvio es que Jesús no hablaba de una cantidad específica sino de una posición ilimitada. Esta expresión con toda seguridad lo que está indicando es una idea que Dios tiene:
No te permitas el guardar rencor
El rencor, evita el perdón y esclaviza a la gente. El rencor es el gran bloqueador de nuestro crecimiento espiritual interior, es un candado cerrado cuya llave nos comemos para impedir a Dios que actúe sobre las áreas en las que deseamos seguir siendo únicamente nosotros sin Dios.
¿Cómo es el perdón para Dios? Incondicional, sin rencores ni resentimientos así que, cualquiera que piense que lo que le pasa es porque Dios está tomando una revancha debe recapitularlo primero. Las cosas que nos pasan son consecuencia únicamente de las cosas que hacemos. Estamos como estamos por las cosas que decidimos y por la forma como lo decidimos. En ese proceso de decisiones se encuentra el diablo incitándonos a decidir mal para que entonces las consecuencias de nuestras acciones nos alcancen y entonces reprocharnos por no poder ser buenos hijos de Dios.
OCASIONES DE CAER
Mirad por vosotros mismos. Si tu hermano pecare contra ti, repréndele; y si se arrepintiere, perdónale. Y si siete veces al día pecare contra ti, y siete veces al día volviere a ti, diciendo: Me arrepiento; perdónale. Lucas 17.3-4
Puede verse una vez más la expresión relacionada con el número 7 que, siendo el número de la perfección nos habla de una obra completa por lo que, el acto de perdonar debe de ejercerse cada vez que sea necesario hacerlo.
Pero, en esta parte sobresale el contexto del pasaje que se refiere a las ocasiones de caer en pecado, con respecto a los tropiezos por lo que, los creyentes no solamente deben evitar poner tropiezo a sus hermanos sino que, deben evitar el pecado por medio del perdón, el perdón no solo es una medida que libera al que se siente ofendido sino que es una herramienta para que la vida de los implicados en la ofensa no caiga en mayor pecado y por ende, en mayor condenación.
COMO CRISTO
Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo. Efesios 4.32
En todos los aspectos de la vida, se nos habla de ser imitadores de Cristo y el perdón, no es la excepción, ¿Cómo debe ser el perdón? Ya aprendimos que debe ser incondicional, debe ser una expresión de generosidad para no hacer tropezar a un hermano y para evitar la presencia de pecado y finalmente, el perdón debe ser un reflejo de la acción de Dios.
Cada vez que nos preguntemos como debemos perdonar, no necesitamos ir muy lejos, no necesitamos escudriñar enciclopedias o ir a institutos teológicos, solamente necesitamos mirar hacia nuestra salvación. Como Dios nos perdonó así debemos perdonar. Cuando una persona no es capaz de perdonar, es que no ha valorado realmente lo que Dios hizo por él.
¿Cómo poder perdonar como Cristo me perdonó si no entiendo como fui perdonado?
Es vital que para perdonar no solo lo hagamos de una manera ilimitada y generosa sino que también lo hagamos como un acto de sacrificio. Al perdonar estamos poniendo en un altar el ego, las emociones, el orgullo, nuestras defensas y todo lo demás para ponerlo todo no a los pies de quién me ha ofendido sino a los pies de Dios ya que este sacrificio es recibido en el cielo.
Perdonemos como Dios espera que lo hagamos.
|