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Autor: Hno. Miguel Ángel Moreno Montoro Administrador
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Basado en el libro: Sanidad espiritual
EL DAÑO
Durante nuestro proceso de formación sufrimos muchos procesos de influencia que nos llegan desde distintas fuentes. Muchas de esas influencias son buenas, pero otras son demasiado peligrosas porque pueden hacer que nuestra personalidad sufra deformaciones que no son naturales, no son convenientes ya que nos hacen desarrollar hábitos que nos causarán problemas en lugar de ayudarnos a resolvernos por lo que es importante para cualquier creyente aprender a identificar cuáles son las “heridas” que, en este caso, otros nos provocan, o sea, hablamos de daño que llega de fuera que son heridas fáciles de identificar pero muy difíciles de sanar por lo que representa para nosotros.
El daño que recibimos de otras personas es algo que nos condiciona a comportarnos con otras personas de una manera anormal lo que puede afectar nuestras relaciones hacia el interior de los matrimonios, de las relaciones entre padres e hijos e incluso entre hermanos de la congregación lo que nos lleva a la conclusión de que, cuando las cosas en nuestras relaciones con otras personas no van bien, es porque seguramente tenemos heridas que otros nos han provocado.
EJEMPLOS EN LA BIBLIA
En la Biblia vemos muchísimos ejemplos de personas que, sufriendo heridas de otros, vivían con relaciones sociales defectuosas como consecuencias de sus heridas. Por ejemplo, Micaía criado con demasiada tolerancia lo que lo hacía pecar sin cargos de conciencia (Jueces 17), el rey David con una relación matrimonios destruida y perdiendo el aprecio y amor de alguien quién le había amado profundamente: Mical (2 Samuel 6.20), el propio Judas condicionado por una vida de insatisfacciones reflejadas en su costumbre de tomar del dinero de la bolsa común de los apóstoles, Simón el mago educado por su fama a obtener lo que quería pretendiendo comprar el poder de Dios (Hechos 8) y muchos, pero muchos otros ejemplos más.
Muchas de estas cosas no solo afectaron a los personajes reflejados en la Biblia sino que también son una serie de circunstancias que pueden afectar a cualquier persona y a cualquier creyente por lo que, podemos en este momento, dar una salida a estas cosas que nos están afectando.
LO QUE NOS LASTIMA
Dentro de esta categoría de las cosas que nos lastiman, consideramos tres cosas.
· La educación · La cultura · Daño dirigido
LA EDUCACIÓN
La educación que recibimos influye en nosotros por tres medios: el amor, el estímulo y la disciplina. Cuando, cualquiera de estas tres cosas no se da en balance, se produce daño. Las personas con exceso o defecto de amor suelen ser personas resentidas, rebeldes, envidiosas y desagradecidas. Por su parte las personas con exceso o defecto de estímulo suelen ser personas con una mala auto estima, con inseguridad, con vacuidad o con ostracismos. Por su parte las personas con exceso o defecto de disciplina suelen ser egocéntricas, exigentes, necias e intemperantes.
Todos estos problemas, ya en la vida cotidiana se reflejan como ya se ha platicado en malas relaciones con los demás pero que se manifiestan en conductas como: celos, obsesión, fijación, depresión, compulsión, negación, evasión, inseguridad, rencores, malas relaciones sexuales, temores, etc.
LA CULTURA
Podemos definir la cultura como todas las formas de pensamiento que tenemos como grupo social en particular y, estas formas de pensamiento obviamente influyen en nuestra conducta por lo que, no actuamos iguales los pueblos latinos que los pueblos anglos y no piensan igual los latinos que los europeos o los orientales. Esto es cultura y muchas de las cosas que nuestra cultura nos transmite no es del todo buena.
En el caso de la cultura latina, al menos son cinco las heridas que claramente nos deja:
· Los roles predominantes son dados a los hombres · Procedemos de países conquistados · Somos conquistados, en consecuencia vivimos con ira · Encerrados en nosotros mismos, usamos la comunicación informal · Somos los eternamente lastimados
Todo esto nos lleva a no solo denigrar, sino también a menospreciar a la mujer, nuestra mentalidad es de mediocridad y no creemos el ser capaces de lograr cosas grandes, todo el tiempo mostramos ira por todo, y decimos lo que no debemos ante las personas que no debemos de hacer y sobre todo el tiempo excusamos nuestro fracaso.
DAÑO DIRIGIDO
En esta “categoría” podemos considerar cualquier cosa que cualquier persona conscientemente o inconscientemente hace para lastimarnos, para obtener un provecho de nosotros que no busca la honestidad. Es el caso del esposo que busca usar el amor de la esposa para estar bien en la casa pero no para el hacerle sentir bien a ella, es el abusador que busca aprovecharse de la inocencia de las personas para poder obtener un beneficio de manera egoísta.
Con estas palabras, queda claro que la clase de cosas que pueden ser consideradas de daño dirigido son amplias y son muy dolorosas y suelen ser cosas que muchas veces ni siquiera se comentan con nadie ya que consideramos que son cosas demasiado “penosas” para platicarse pero, si esto no se hace el daño que resulte de tolerarlo puede ser mayor.
UNA IDEA GENERAL DE SOLUCIÓN
Aunque no es la temática de este estudio adentrarse en las soluciones a esta clase de “heridas” es importante que podamos pensar en lo que podemos hacer al respecto, y, una buena manera es por lo menos ubicar que, siendo heridas provocadas por otros, debemos de poner en nuestra mente una idea clara, sencilla e increíblemente liberadora: “yo no tengo la culpa”.
Cuando nos descargamos de lo que no debemos, cuando hacemos a un lado las cosas de las cuales no somos responsables al menos la carga se hace más ligera y podemos mirar claramente el daño que nos ha sido cometido.
Haciendo esto podremos estar en mucha mejor condición de paz con nosotros mismos.
Para una mayor precisión del proceso de “sanidad” recomendamos al lector consultar el libro en el cual se ha basado este estudio.
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