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Autor: Hno. Miguel Ángel Moreno Montoro Administrador
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EL PROBLEMA DE LAS PAREDES
La inestabilidad suele ser definida como una variación. Por ejemplo en geología cuando las rocas tienen una baja resistencia a los movimientos internos de la tierra se dice que se les presenta una inestabilidad con las consecuencias normales que ello implica.
Si observamos la definición y el ejemplo nos daremos cuenta de algo interesante. La inestabilidad no depende tanto de la fuerza externa que actúa sobre algo sino de la mucha o poca resistencia que las cosas tengan, o sea la inestabilidad depende de la fuerza interior de las cosas y no de la fuerza exterior que esté actuando en contra.
Para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error Efesios 4.14
La cita anterior de la Biblia nos habla mucho acerca de la inestabilidad y bien puede ayudarnos para entender que el problema de la inestabilidad no depende de que los cimientos se muevan, sino de que las paredes sean las que se estén moviendo. Para el apóstol Pablo una persona inestable al estarse moviendo puede cambiar de cimientos sin darse cuenta. Además de ello, el apóstol reconoce que existen personas que tienen la capacidad de detectar a las personas inestables y aprovecharlas en su propio beneficio.
INESTABILIDAD VS. INMADUREZ
Viendo así la inestabilidad diríamos que una persona inmadura tiene paredes endebles. Una persona inmadura no mantiene con Dios una relación de dependencia lo que hace que en todo lo que pasa en su vida, dependa de sus propias fuerzas más que de otra cosa.
Una persona inmadura es inestable porque pone poca resistencia a los problemas. Cualquier crisis los hace tambalearse y no tienen capacidad de respuesta ante tantos problemas.
Una persona inestable vive un cristianismo endeble y su fe depende de las circunstancias.
A este respecto añadimos par reflexión final dos puntos de vista de la Biblia con respecto a vivir en inmadurez.
Porque por fe andamos, no por vista 2ª. Corintios 5.7
El creyente madura cree por encima de las circunstancias. Estas por difíciles que sean lo único que hacen es fortalecer su fe y no al contrario.
Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada. Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra. No piense, pues, quien tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor. Santiago 1.5-7
El creyente que confía en Dios no da cabida a las dudas. Duda como un ejercicio para mayor convicción y no como ejercicio para mayor destrucción.
No seamos inestables, seamos hijos de Dios firmes.
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