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UN
LENGUAJE DE CORTA DURACIÓN
Mucha
gente piensa que los milagros son el lenguaje habitual de Dios
y que estos, son la forma en que le gusta darse a conocer al hombre,
pero en realidad, la evidencia bíblica no parece ir en este sentido.
La Biblia fue escrita en un periodo de aproximadamente 1600 años de
los cuales, en únicamente 300 años aproximadamente Dios uso
milagros. Saber porque hizo esto Dios no es difícil de entender.
En tiempos de Cristo, los milagros que le hacía producían asombro,
expectación y mucho rechazo, pero nunca produjeron
fe
genuina
excepto
en contadas ocasiones.
EL
AGENTE DE ARRANQUE DEL PODER DE DIOS
De los
pocos milagros que registra la Escritura, tenemos en ellos un factor
común que se repite y que nos puede dar una impresionante enseñanza
de cómo lograr que el poder de Dios actúe en nuestras vidas.
Revisemos estos milagros para encontrar el factor común.
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Milagro |
Ejecutor |
Pasaje bíblico |
Agente iniciador del milagro |
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Cruce del mar Rojo |
Moisés |
Éxodo 14 |
Una vara v.15 |
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La conquista de Jericó |
Josué |
Josué 6 |
Trompetas y gritos v.20 |
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El asesinato de Goliat |
David |
1ª. Samuel 17 |
Un trozo de tela v.49 |
¿Puedes
ver cuál es el factor común?
¿Logras
encontrar en que son semejantes estos milagros?
Debes
poner atención ya que es algo que no te imaginas
En lo
que se parecen estos y los demás milagros de las Escrituras es que
fueron echados a andar usando para ello cosas
insignificantes: una vara, unas trompetas, gritos y un trozo de
tela. Esto, no se esperaría para el majestuoso poder de Dios
¿no es cierto?
DALE
A DIOS ALGO QUE SEA PEQUEÑO
Porque
es especialista en volverlo gigantesco.
Existen
personas y creyentes que se pasan toda la vida buscando
desesperadamente una intervención milagrosa de Dios. Quieren ver
algo espectacular, algo que los deje sin habla, pero olvidan que en
cada uno de los casos, lo majestuoso de Dios se inicia con algo
pequeño.
Dale a
Dios algo pequeño ya que esas son las cosas que le fascinan.
Comprométete con una mete que esté al alcance de tu voluntad.
Recuerda que Dios no mira las cosas por lo que son, sino por lo que
él puede hace con ellas. Piensa en la cosa pequeña que hoy le
entregarás a Dios y dásela. |