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Bioética Cristiana

 

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Autor:

Hno. Miguel Montoro

Administrador



 


 

 

DEFINIENDO LOS TÉRMINOS

 

La palabra bioética (del griego bios – vida y ethos – ética) fue empleada por primera vez en un artículo del médico Van Rensselaer Potter investigador del cáncer en 1970 y a partir de ahí, bioética se ha convertido un término que hace referencia a normas de pensamiento que deben regular todas aquellas actividades médicas, genéticas y de investigación en estos campos en los que está en juego la vida o la preservación de la misma en el hombre.

 

Tratando de enmarcar este concepto en el contexto cristiano, añadiríamos que la bioética cristiana además de lo anterior “hace especial énfasis en el respeto fundamental a toda forma de vida pero también señala que los privilegios no son iguales para todas las formas de vida” (1)

 

 

EL IMPRESIONANTE VALOR DE LA VIDA HUMANA

 

Sabemos que Dios creó la vida y todo lo que conocemos (Éxodo 20.11). Esto lo hizo como un acto de supremo amor donde el Señor requería el poder reflejar su imagen en una criatura que tuviera la capacidad imitativa de él de amar y darse a sí misma y eso busco Dios al crear al hombre, entregar su imagen y su semejanza (Génesis 1.26). Por cierto, debe notarse que, nada en la creación recibió la imagen y semejanza de Dios excepto el hombre lo que lo vuelve la corona de su creación y objeto especial del amor de Dios lo que debe darnos a los cristianos la idea clara de que la vida del hombre tiene un impresionante valor para Dios.

 

Además de ello, la importancia que tiene la vida del hombre para Dios radica en que la auténtica finalidad de la creación no se encuentra en el hombre, sino en Dios mismo. El motivo principal de la existencia de todo el universo, incluida la vida humana, es la glorificación del creador (Isaías 43.7).

 

Si la vida humana, debemos reflexionar, no fuera importante para Dios entonces el Creador no hubiera elegido la forma corpórea del hombre para darse a conocer de la manera más perfecta en la que Dios pudo haberse revelado. Esto debe dejar a los creyentes una premisa fundamental y que es la idea de que la vida humana debe ser defendida con el más grande de todos los derechos puesto que la dignidad de la vida está en el ingrediente de tener la imagen del Creador. A esto, si añadimos la naturaleza espiritual recuperada por la redención de Cristo esto vuelve aun más digna la vida del hombre por lo que la vida del hijo redimido de Dios tiene aun un mayor valor espiritual.

 

 

REPRODUCCIÓN ASISTIDA

 

Por reproducción asistida entendemos cualquier procedimiento que puede llevar a facilitar la procreación de un ser humano cuando distintas condiciones lo impidan. Los casos de reproducción asistida no se limitan a una sola situación por lo que conviene ver los aspectos éticos de cada una de ellas.

 

Para fines informativos, debemos entender que existen dos tipos de fecundación asistida. La fecundación “interna” en donde la fecundación del óvulo se lleva a cabo dentro del útero de la mujer. Los métodos que caen dentro de esta categoría son: la inseminación artificial, la inseminación artificial con semen del cónyuge, la inseminación artificial con semen del donante, la inseminación intrauterina directa, la inseminación artificial intraperitoneal, la transferencia intraperitoneal de esperma y ovocitos, la transferencia intratubárica de gametos, la transferencia del ovocito a la trompa y la transferencia cervical intratubárica de gametos.

 

También existe la fecundación asistida externa en donde la fecundación se da fuera del útero femenino. Estos métodos son: la transferencia intratubárica de cigotos, la transferencia intratubárica de pronúcleos, la transferencia del embrión a la trompa, la fecundación “in vitro” y transferencia de embriones, la inyección subzonal de espermatozoides y la inyección intracitoplasmática de espermatozoides.

 

Escapa claramente a los objetos de este estudio el analizar cada una de las diferentes técnicas de reproducción asistida por lo que nos concentraremos en señalar simplemente algunos aspectos éticos que puede ayudar a tener un punto de vista equilibrado en este sentido.

 

·      Muchos opinan que no debe haber intervención humana en el acto de la procreación lo que nos hace reflexionar entonces en porque debemos dejar que el hombre intervenga en el proceso de sanación del cuerpo humano ante una condición de enfermedad.

 

·      No olvidemos que existe un sentido unitivo y uno procreador en la relación sexual sin embargo la Biblia por ningún lado enseña que toda relación sexual debe terminar en un acto procreador.

 

·       No existe impedimento moral alguno para utilizar fecundación asistida cuando así sea necesario.

 

·      Muchos consideran que, la utilización de esperma de un donante se puede considerar un nuevo adulterio, pero la pregunta es: ¿está carente de amor el acto de un varón de reconocer sus propias limitaciones físicas buscando con ello darle a su esposa la felicidad de la maternidad? Pensemos en que diferencia puede existir entre un bebé fecundado por aportación de semen un bebé adoptado que no tiene carga genética alguna de los cónyuges.

 

·      No aplica el mismo principio para el caso de la mujer que desea un proceso de gestación sola o en el caso de una pareja de lesbianas que desean tener un hijo al que procrear. En estos casos, en un acto de egoísmo se está privando al bebé de manera consciente del entorno saludable de la presencia de ambos padres.

 

·      Cualquier situación de fecundación asistida que requiera la destrucción de embriones sean estos o no congelados debe ser inmediatamente rechazada por la ética cristiana ya que atenta contra la dignidad de la vida del embrión de acuerdo a los principios que señalamos en el apartado anterior.

 

Añadimos con una nota adicional el hecho de que, desde el instante de que dos células “vivas” se unen estamos en presencia de “vida” y como tal queda defendida y valorada ante Dios. La embriología ha demostrado que se puede considerar que un embrión empieza a ser verdaderamente humano desde el momento que adquiere su propia individualidad genética lo que sucede al momento de la anidación después de las dos primeras semanas. En otras palabras, existe vida humana desde el mismo momento de la fecundación pero el embrión adquiere rasgos personales a partir del instante en que es único e indivisible.

 

 

ELECCIÓN DEL SEXO

 

Hoy ya es factible determinar el sexo de un bebe de manera genética. Por medio de teñir con determinados colorantes para después aplicar métodos eléctricos y de centrifugado es posible activar a los espermas para que prevalezcan los gametos X lo que daría origen a una niña mientras que, si son los gametos Y los que se potencializan se daría lugar a un niño.

 

El problema ético radica en que esta práctica puede propiciar segregación y discriminación sexual lo que se vuelve éticamente en algo que impide que se pueda ver como una práctica no viable. Sin embargo existe una circunstancia en la que todo cambia y esto es cuando exista una causa hereditaria grave como alguna tara genética en todos los hombres o en todas las mujeres de una familia lo que habilita la posibilidad de poder elegir el sexo del bebé.

 

 

HOMOSEXUALIDAD

 

La atracción sexual hacia las personas del mismo sexo es una tendencia tan antigua que prácticamente cualquier civilización antigua cuenta con registros de este problema hasta llegar a la época actual en que la cultura “gay” parece haber avanzado hasta ocupar espacios en los que se reclama libertad para lo que según dicen, debe ser considerado “un estilo de vida”.

 

Recientemente un grupo de genetistas canadienses de la Universidad Western Ontario han declarado a la revista científica Science que, después de estudiar a 52 parejas de hermanos homosexuales, han llegado a la conclusión de que la homosexualidad masculina no obedece a causas genéticas y que, por tanto, el gen gay no existe esto nos permitiría afirmar que la homosexualidad es una conducta aprendida que va de la mano con factores sociales que aceleran la predisposición de carácter que ciertas personas tiene hacia esta tendencia. Esto implica que, el homosexualismo debe ser considerado a la par de cualquier pecado que se maneje a la luz de la ética cristiana.

 

Bajo este enfoque, el homosexual puede dejar de serlo. Ya que decir que sus tendencia sean irreversibles implicaría que tampoco podrían dominar sus tendencias las personas que practica el acoso sexual, las personas que robas o las personas que mientes por lo que, un homosexual dejara de serlo cuando desee dejar de serlo.

 

 

ALQUILER DE MATERNIDAD

 

Estas situaciones se viven en casos donde por algunos motivos médicos el útero de una mujer no puede albergar el embrión de su hijo lo que le lleva a “alquilar” un útero para poder recibir de este útero a su hijo. En estas situaciones, se levanta la sombra de decir que se ofende al niño al relacionarlo desde su gestación con quién no es su madre por naturaleza pero, debemos reflexionar en que diferencia existe entre este hecho y el hecho de someter a los hijos a convivir con otras personas ajenas cuando una pareja decide divorciarse, ¿no se ofende de la misma manera a los hijos?

 

Pero en contraparte, este el evidente error de las personas que ven en ello, un medio de subsistencia arrendándose por dinero lo que convierte la maternidad de alquiler en algo que pierde su valor altruista para convertirse en mercantilismo deshumanizado. Además de ello, hay que considerar el hecho poco usual de que la madre de alquiler se “encariñe” con el recién nacido lo que debe hacer pensar seriamente a quién piense en esto como una opción. Tómense en cuenta los casos bíblicos donde mujeres cedían a sus siervas para poder engendrar de ellas descendencia.

 

 

CLONACIÓN

 

La palabra clonación proviene de una palabra griega que traduce “retoño”. Ser un clon de alguien implica que comparto la misma carga genética de esa persona lo que no implica el ser una copia “idéntica” en carácter y parecido físico al original lo que en verdad ha sido una confusión común propiciada por los medios de entretenimiento más que otra cosa.

 

La clonación en animales parece representar aún un serio reto a los genetistas que tienen que lidiar por sobre todas las cosas con el empobrecimiento genético del animal clonado. La famosa oveja Dolly conocida como el primer animal clonado de la historia envejeció de una manera mucho más rápida que sus congéneres no clonados pero, superando esto no hay problemas morales con la clonación de animales que pueden dar al hombre recursos de mejores alimentos que los logrados por medios naturales. En este contexto seria excelente que alguna vez, las personas pudieran clonar sus propios órganos tomados de sus propias células para poder así la compatibilidad en el caso de algún tipo de trasplante lo que en este caso, vuelve a la clonación provechosa y propia para el ser humano.

 

Muchos pensarían que una clonación completa de un ser humano con ciertas características haría que se desatara la creación de ejércitos de clones en los que estaría resaltada su fuerza física o su inteligencia. Sin embargo, esto nunca podrá ser posible ya que se ha demostrado que no existen genes superiores o inferiores y que estos proveen ciertas características a las personas dependiendo de los ambientes a los que son sometidos.

 

Nos debe quedar claro que, una cosa es clonar ovejas o vacas lecheras que clonar humanos. El desear clonar a una persona implica decidir sobre sus características de antemano lo que implica atentar contra su identidad ya que no nacería “siendo él o ella misma” sino  una seria de cualidades elegidas de antemano por alguien más. Y, si bien la Biblia no habla específicamente sobre el tema de la clonación si habla sobre la singularidad de la vida de cada ser humano (Job 31.15; Hechos 17.26). Por tal motivo, no es posición cristiana estar a favor de la ética desde el punto de vista de “fabricar” seres humanos con características ventajosas.

 

Finalmente, la Biblia y la sociedad han demostrado que no son los genes lo que vuelven “mejor a una persona”. Es toda una serie de circunstancias, influencias y vivencias lo que van desarrollando lo mejor de cada persona y de hecho, según la Palabra de Dios, la única manera de realmente mejorar como personas es por medio de una relación personal con Dios y respetando su voluntad.

 

A todos estos temas se unen otros como el aborto, la eugenesia (el hecho de mejorar voluntariamente el cuerpo) la manipulación genética la eutanasia y los trasplantes y donación de órganos. No deseamos extender más este tema, dejando para posteriores análisis los otros temas siendo sin embargo de utilidad para ellos los argumentos que hemos presentado en este estudio.

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(1)  CRUZ ANTONIO. Bioética cristiana. Editorial CLIE. Pág. 25

 

 

 


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