Estudios bíblicos

Teología y doctrina

Ausentes del cuerpo

 

 

 

 

Autor:

Hno. Pedro Bu

Colaborador

Capilla Evangélica

Lee Avenue

Brooklyn, Nueva York. EU

 

 

 


2 Corintios 5:8

“ausentes del cuerpo”

 

La Biblia enseña que al morir pasamos inmediatamente a  la presencia del Señor y evidentemente lo hacemos sin nuestros cuerpos.  La resurrección del cuerpo esta todavía distante.  El mismo apóstol Pablo que esperaba ir con el Señor se encuentra sin cuerpo. Solamente que digamos que el cuerpo no es necesario en el cielo, tendríamos que imaginar este periodo “sin cuerpo” como desnudez o algo menos de la totalidad perfecta reservada para el creyente y pareciera ser una situación media pegajosa el estar en la presencia Divina sin nuestros cuerpos.

 

Si decimos que: sin el cuerpo estaremos completos entonces menospreciamos el gran énfasis que la Escritura  enfoca en la resurrección corporal.  ¿Si estaremos perfectos en forma subjetivas para nosotros mismos y en forma objetiva para los demás porque necesitaríamos el cuerpo? Bien, el hombre fue creado no para ser espíritu solamente, como los Ángeles; sino un espíritu encarnado. Nosotros y nuestros cuerpos corresponden juntos hasta que la muerte rompa esa unión, pero en realidad anhelamos ese Nuevo cielo y esa nueva tierra y entonces tendrá que haber un cuerpo correspondiente a esa nueva creación; o sea lo que anhelamos es libertad de los achaques y enfermedades.

 

¿Cual fue el propósito de Dios en crear a Adán hombre, en vez de un ángel?

 

¿Que papel juega el cuerpo en establecer nuestra verdadera identidad?

 

¿hasta que grado nuestro espíritu depende de nuestro cuerpo para desenvolverse en el mundo en que vivimos?

 

¿Cual es la relación entre espíritu y cuerpo? (desde la perspectiva bíblica)

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¿Será la separación de ambos una extinción del “individuo” y por ende forja la necesidad de la resurrección del cuerpo?

 

¿Cuando el espíritu abandona el cuerpo en la muerte, como funcionara mientras espera el Nuevo cuerpo prometido al final?

 

Tal vez no hay tiempo de espera

 

Necesitamos examinar 2 cosas:

 

1)  La relación vital entre espíritu y cuerpo, ya que es una unión que aparentemente caracteriza la verdadera personalidad humana (porque de otra manera, ¿porque la encarnación de nuestro Señor Jesucristo?) y

 

2)   Si habrá una forma de intervalo entre la muerte y la resurrección que no tenga el efecto de extinción conciente personal aun por un momento

 

El estar “ausente del cuerpo” es estar “presente con el Señor”.  Esta es una verdad muy clara en la mente del Apóstol Pablo, y uno de los pasajes que mas conforte trae al corazón del hijo de Dios.  La muerte para el creyente es no solamente la salida de esta vida, sino la entrada a la presencia del Señor en un sentido muy personal.

 

Pero, presenta un problema que nunca se ha contestado satisfactoriamente.  El problema surge del hecho que la Escritura coloca la resurrección del cuerpo no al momento de nosotros morir, sino mucho tiempo después hasta que El Señor regrese de nuevo.  Entonces aparece este intervalo entre los dos eventos.  Para aquellos que como Adam, Abraham, David y todos los santos del Antiguo Testamento que ya han estado en la presencia del Señor por miles de años, este intervalo de espera del cuerpo aparece bastante largo, es mas la gran mayoría de los creyentes en toda la historia están en esta clase de espera. 

 

Entonces preguntemos

 

¿De que están constituidos en este intervalo?

 

¿Serán “medias personas” por ahora?

 

¿ Cuál será la naturaleza de una media persona?

 

¿O importara el cuerpo?

 

¿Necesitaremos un cuerpo después de todo?

 

El problema es:

 

¿En que forma el espíritu sin cuerpo, se presenta al ser robado del vehículo por medio del cual expresaba su carácter y establecía su identidad personal durante toda su vida?

 

¿Existirá como un fantasma, una sombra de lo que en realidad era?

 

¿Habrá una verdadera entidad, conciente y que represente la verdadera persona humana mientras esta espera la reunión con “su cuerpo”?

 

¿Si esta entidad es real, porque necesita reunirse con el cuerpo?

 

Supongamos que contestemos diciendo que: “No necesitó un cuerpo y que podremos vivir felices y contentos como meros fantasmas de lo que anteriormente éramos y que como espíritus sin cuerpos estaremos concientes y bien capaces de identificarnos e identificar a todos los que conocimos en nuestra vida”  Bien siendo esto así, ¿porque tendremos que esperar a reunirnos con nuestros cuerpos si en verdad no habría ninguna diferencia y casi nada cambiaría? ¿Porque “gemimos esperando la redención del cuerpo” (Rom. 8:23)  si cuando la redención sea efectuada es poca (si hay alguna) la diferencia.

 

¿Qué cambiara en estos santos que han estado por tanto tiempo sin cuerpo?

 

¿En que sentido la reunión con nuestros cuerpos aumentara el gozo en El Señor y en nuestra experiencia personal? ¿Como este ultimo paso del plan de la redención del hombre completo aumentara la dicha perfecta que estaremos disfrutando en el cielo?  ¿Porque el Apóstol Pablo pone tanto énfasis y entra en tales detalles específicos de la resurrección del cuerpo (y no cualquier cuerpo, pero el nuestro) 1 Cor 15:35-53?  Porque insiste que si no hay resurrección del cuerpo “seriamos miserables” 1 Cor 15:13,19 ¿aun diciéndonos que estaremos en la presencia del Señor al morir?

 

En contraste con este énfasis en la resurrección del cuerpo, los filósofos Griegos eran impresionados con la vitalidad del aspecto espiritual humano y las limitaciones impuestas por el cuerpo el cual servia solo para “tener prisionero” a la verdadera esencia humana y por eso miraban la muerte del cuerpo como una gran liberación.  La idea de ser reunidos con el cuerpo no tenia ningún sentido, y por eso los primeros gnósticos en sus comienzos mantenían que el cuerpo era maligno porque mantenía atadas las aspiraciones espirituales.  Fueron a tal grado de negar la encarnación del Señor ya que el “hacerse carne” contaminaba su Espíritu y que entonces su cuerpo simplemente aparentaba ser real y que los sufrimientos y muerte fueron solamente aparentes ya que el no tuvo cuerpo.  Para fines del primer siglo el Apóstol Juan tuvo que combatir vigorosamente contra estas herejías indicadas en sus escritos generales Ej.: 1 Jn 4:1-3 alrededor del año 90, luego en su Evangelio Jn 1:1- por el año 95 y por ultimo en Revelación por el año 96.  fue esta misma concepción la que casi destruyo la Iglesia de adentro hacia fuera y por eso Juan enfatiza que cristo tenia cuerpo palpable y Pablo nos dice que si había nacido de la virgen  Gal 4:4

 

Evidentemente mucho peso hay sobre la encarnación, no seremos totalmente humanos si solamente tenemos espíritus glorificados. Fuimos diseñados para tener cuerpo. No es un accidente que nazcamos, vivamos y nos desenvolvamos dentro de este cuerpo personal que pasa a ser parte esencial de nuestro ser.  Podré identificar a alguien por el sonido de su voz cuando llamo por teléfono, pero solamente lo puedo hacer porque tengo los órganos y la capacidad de hablar y escuchar, las cuales son funciones de mi cuerpo. Parte de mi conocimiento lo recibo de mi cuerpo, Ej.: escuchar mi voz, ver y sentir mis miembros.

 

Si alguien regresara de entre los muertos y buscara identificarse con nosotros tendría que asumir una apariencia que tenga relación con el cuerpo que antes poseía, por lo menos tiene que ser vista por mis ojos y oída por mis oídos.  El Señor accedió a la petición de Tomas de verificar su  autenticidad por medio del tacto.  Un fantasma no puede “probar” su identidad por medio de una manifestación corporal.

 

Claramente para abolir esta posibilidad, el Único que ha regresado de entre los muertos lo hizo en forma CORPORAL y dijo “tocadme y ve, porque un fantasma no tiene carne y hueso como veis que Yo tengo” Lucas 24:39.  El no era un fantasma, era el mismo Jesús que ellos habían aprendido a amar y adorar y por  eso para establecer su identidad sin lugar a dudas se presento en cuerpo resucitado con las marcas de los clavos y la herida en su costado.  Pablo predico la resurrección corporal a los Griegos incrédulos Hechos 17:32 para ellos esto les parecía absurdo, ellos no esperan volverse a encarnar y Pablo se queda sin audiencia por mantener su tesis de que una parte esencial de la esperanza nuestra es la resurrección de nuestros cuerpos y de que tendremos existencia corporal, no el cuerpo viejo sino un cuerpo glorificado por su identificación divina.

 

Bien, los ángeles se presentan corporalmente  y se identifican en un cuerpo que asumen, pero en realidad su diseño o naturaleza es plenitud espiritual y no necesitan “cuerpo” no tienen necesidad de órganos para hablar o escuchar o mirar; fueron creados en un orden distinto al nuestro.  A los Ángeles nunca se les llaman “almas”; cuando nosotros fuimos creados fue un acto deliberado de parte de Dios el poner un cuerpo por medio del cual podamos expresar nuestro espíritu y “El que nos creo por eso mismo es Dios” 2 Cor 5:5.

 

Nuestra identidad es el resultado de la posesión de un cuerpo y la posesión de un espíritu los cuales están relacionados al espacio y tiempo algo que no se aplica a los Ángeles.  En el futuro que esperamos hay “nuevos cielos” pero también “nueva tierra” de otra manera el énfasis en el cuerpo estaría de más.  El hombre en su interior reconoce que su cuerpo es indispensable para su apariencia personal y aunque gime cuando comienza a desgastarse con los años, aun así lo cuida y lo sustenta (Ef 5:29) porque en verdad “nadie odia su cuerpo” sino la imperfección del ambiente en que le ha tocado vivir.  Las aspiraciones de su espíritu son contrarrestadas por las exigencias de su cuerpo (Mat 26:41).  Pablo quería ser separado de su cuerpo porque le impedía sus metas espirituales (Rom 7:18-24) no porque nuestro cuerpo haya sido un “error” sino que los efectos de “la caída” nos trajo limitaciones; no como los Griegos, Pablo quería que su cuerpo fuese cambiado por otro nuevo y perfecto.

 

La actitud de los Griegos y de los gnósticos con relación al cuerpo fue el resultado de una “vana filosofía” (Col 2:8) algo que en realidad no se encuentra en el Antiguo Testamento ni en el Nuevo Testamento, esta promesa divina es la única evidencia necesaria para saber que necesitaremos un cuerpo para tener una identidad personal en el mundo venidero.

 

¿Podríamos imaginarnos una comunidad de fantasmas o medias-personas?

 

¿Cómo se comunicarían?

 

¿Qué clase de sociedad será esa?

 

¿Será eso el futuro de nuestra ciudadanía en los cielos (Fil 3:20)

 

¿Será esto lo que más anhelamos?

 

Sin lugar a dudas los Ángeles y los demonios se comunican por otros medios ajenos a nosotros (tal vez algún tipo de telepatía) los demonios siempre buscan un “cuerpo disponible” para poder manifestar su naturaleza diabólica y aparecen impotentes sin estos cuerpos; hablan a través de la lengua de la persona y por lo general utilizan el cerebro de dicha persona para ejercer influencia en este mundo físico a través de las manos humanas.  Los Ángeles nunca fueron creados para poseer cuerpo como forma de vida.