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Estudios bíblicos

Teología y doctrina

 

 

 

Jesucristo: el fin de la esclavitud

 

 

 

 

Autor:

Hno. Mauricio Fontecha

Colaborador


 

 

 


En Cristo Jesús, no hay diferencias sociales (esclavo o libre), diferencias de raza (judío o gentil), discriminación sexual (hombre o mujer). En Cristo, hay una nueva creación, ya que por medio de su obra se dio inicio a un nuevo pacto para que todo el mundo se acerque a Dios por el camino de la fe.

 

 

TIEMPO DE ESCLAVITUD

 

Pero también digo: Entre tanto que el heredero es niño, en nada difiere del esclavo, aunque es señor de todo; sino que está bajo tutores y curadores hasta el tiempo señalado por el padre. Así también nosotros cuando éramos niños, estábamos en esclavitud bajo los rudimentos del mundo

Gálatas 4.1-3

 

Dos cosas pusieron al mundo en esclavitud antes de la venida de Jesucristo: para el pueblo de Israel la ley mosaica, para el mundo gentil los rudimentos del mundo. La ley mosaica consistía en mandatos, ceremonias y ritos; el mundo gentil nunca formó parte de dicho pacto, pero al igual que Israel estuvo en esclavitud, no bajo la ley mosaica sino bajo los rudimentos del mundo. ¿En que consisten?

 

Ciertamente en otro tiempo, no conociendo a Dios, servías a los que por naturaleza no son dioses; mas ahora conociendo a Dios, o más bien siendo conocidos por Dios ¿Como es que os volvéis de nuevo a los débiles y pobres rudimentos, a los cuales os queréis volver a esclavizar? Guardáis los días, los meses y los años. Me temo de vosotros, que haya trabajado en vano

Gálatas 4.8-11

 

Todo el mundo antiguo que no pertenecía al pueblo de Israel, también estaba en esclavitud, ya que servía a los ídolos y observaban las tradiciones creadas por los hombres. En el caso de los creyentes de la iglesia de Galacia, había creído por la fe en la obra de Jesucristo, pero luego por la presión de los judaizantes (judíos que enseñaban que era necesario creer en Jesucristo pero al mismo tiempo que también se debía guardar la ley mosaica para poder tener comunión con Dios) habían retrocedido al punto de circuncidarse como judíos y guardar los ritos mosaicos. Por esto Pablo dice acerca de los de Galacia: Me temo... que haya trabajado en vano con vosotros..., pues toda persona que guarda la ley de Moisés o los rudimentos del mundo termina en esclavitud.

 

El propósito de Dios es tener una creación en libertad, por esto envió a su Hijo al mundo.   

 

 

LA ADOPCIÓN

 

Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió  a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley, para que redimiese a los que estaban bajo la ley a fin de que recibiésemos

la adopción de hijos

Gálatas 4.3-4

 

Dios envió a su Hijo para que por medio de su obra diera por terminado el pacto mosaico y así diera inicio al nuevo pacto en el cual, a diferencia del pacto antiguo está incluida toda la humanidad. En Cristo Jesús finalizó la ley de las obras y comenzó la justificación por la fe.

 

Porque el fin de la ley es Cristo para justicia a todo aquel que cree

Romanos 10.4

 

Es importante comprender que en Cristo se dio inicio a un nuevo tiempo, por esto Jesús cuando realizó la primer cena dijo:

 

De igual manera después que hubo cenado, tomó la copa, diciendo: esta copa es el nuevo pacto que por vosotros se derrama

Lucas 22.20

 

Con la obra de Jesucristo, ya el judío no necesita de las obras de la ley para tener comunión con Dios y con la obra de Jesucristo. El gentil no necesita guardar los rudimentos del mundo (religión) para intentar tener comunión con Dios. Ahora, los unos y los otros (gentiles y judíos) tenemos comunión únicamente por medio de la obra de Jesucristo.

 

Porque Dios es uno, y el justificará por la fe a los de la circuncisión (judíos) y por medio de la fe a los de la incircuncisión (gentiles)

 

 

AHORA HIJOS Y HEREDEROS

 

Y por cuanto sois hijos Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su hijo el cual clama: Abba Padre. Así que ya no eres esclavo sino hijo, y si hijo, también heredero de Dios por medio de Cristo

Gálatas 4.6-7

 

Ahora, toda persona que cree en la obra de Jesucristo, pasa a ser hijo de Dios, ya no tiene que seguir siendo esclavo ni de la ley ni de la religión. En Cristo terminó la esclavitud. El Señor Jesús hablando del tema aclaró a sus discípulos que ya él no los consideraba esclavos o siervos.

 

Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor, pero os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os las he dado a conocer

Juan 15.15

 

Del conocimiento de esta verdad, depende el tipo de relación que tenemos con Dios y nuestro diario vivir. La persona que vive en posición de esclavo, está llena de temor y se acerca a Dios con una conciencia de culpabilidad, pues no cree que ha sido llamado a estar en libertad; en cambio la persona que cree en los resultados de la obra de Jesucristo, se acerca a Dios por el camino nuevo de la fe con toda la confianza, pues sabe que en Cristo está ya justificado delante de Dios y por lo tanto vive convencido que como hijo no será rechazado por su Padre.

 

El creyente que cree que ahora es hijo, en su vida avanza con toda confianza pues sabe que al ser hijo de Dios es también heredero de Dios en Cristo Jesús, es decir que todo lo que pertenece a Cristo también le pertenece, pues somos coherederos juntamente con él.

 

Una diferencia radical entre el siervo y el hijo, es que el siervo ignora totalmente los propósitos de su señor, mientras que el hijo tiene conocimiento de los planes del Padre.

 

Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido

1a. Corintios 2.12

 

ADVERTENCIAS FINALES

 

Muchas prácticas ocultistas y episodios de posesión espiritual maligna, conllevan el hecho de hablar en lenguas que no pueden ni entenderse ni descifrarse. Esto debe llevarnos al gran cuidado de ser muy precisos bíblicamente hablando a la hora de practicar acciones que bien pueden ser puertas de opresión espiritual.

 
EL ESCLAVO
EL HIJO
Vive lleno de temor.
Vive en libertad del temor. Romanos 8:15.
Se trata de acercar a Dios con una conciencia de pecado.
Se acerca a Dios con libertad sin conciencia de pecado. Hebreos 9:14.
 
Ignora los propósitos de Dios.
Conoce los propósitos de Dios. Juan 15:15.
No es dueño de nada.
Es heredero de Dios. Gálatas 4:7.
Trabaja para su Señor.
Es administrador de las cosas de Dios. 1 Corintios 4:1.
 
En la práctica no cree en los resultados de la obra de Jesucristo.
 
Cree en los resultados de la obra de Jesucristo.
Se trata de justificar delante de Dios por sus obras.
Cree que ha sido justificado ante Dios por la obra de Jesucristo. Romanos 5:1.
 
Vive bajo los rudimentos del mundo.
Vive en libertad de la ley y de los rudimentos del mundo. 1 Corintios 7:23.
 
Es esclavo del pecado.
Vive en libertad del pecado. Romanos 6:14.
Como odre viejo, contiene el vino viejo de la ley.
Como odre nuevo contiene  el vino nuevo el Espíritu. Efesios 5:18.
 

 

CONCLUSIÓN

 

La obra de Jesucristo partió en dos la historia de la humanidad, dejó atrás la esclavitud para ahora darnos la oportunidad de ser hijos de Dios. Al comenzar un nuevo año es el momento propicio para declarar: ya no soy esclavo, ahora soy un hijo de Dios.

 

Ahora tenemos revelación de los propósitos de Dios por medio de su Espíritu de tal manera que también podemos decir: soy un amigo de Dios. En el Antiguo Testamento se decía de Abraham que era el amigo de Dios, pero ahora por medio de la obra de Jesucristo, Dios está rodeado de amigos en todo el mundo.