|
|
||
Autor: Hno. Miguel Ángel Moreno Montoro Administrador Centro Evangélico Maranatha Orizaba, Veracruz. México
|
UNA VIDA HECHA PEDAZOS
A lo largo de la historia, el encuentro entre Pedro y Jesús después de que el primero niega a su Maestro, ha sido utilizado como un cuadro de motivación que nos hace mirar la profundidad de perdón que radica en el corazón de Dios, y en verdad, es así.
Pero, lo anterior, es mucho más profundo y dinámico cuando lo miramos de cerca en las palabras griegas que el pasaje nos regala:
Simón, hijo de Jonás, ¿me amas más que estos? Isaías 14.14
Que la pregunta que sano a Pedro, derrame en gratitud nuestros corazones.
El DIALOGO
Estas es la conversación:
- Simon, hijo de Jonás, ¿me amas?. Agapáo - Si señor, tu sabes que te amo. Filéo - Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? - Tú sabes que te amo. - Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? - Tú sabes que te amo. - Sígueme
Agapáo es amar implicando al voluntad. Filéo es un afecto más emocional.
La inferencia es clara.
Pedro, no parecía tener una comprensión de lo que Cristo le estaba preguntado. Este quería saber si Pedro tenía empeñada su voluntad en él. Este por su parte, parece un hombre temeroso que no desea volver a fallar y teme comprometerse de nuevo. Pero, compromiso es precisamente lo que Cristo desea de él.
Al final, Cristo, lo llama como nunca lo llamó: “Sígueme”.
Pedro y nosotros, tenemos que entender que, cuando venimos por primera vez, o cuando nos ponemos a cuentas con Cristo, las cosas vuelven a ser exactamente iguales. No perdemos el derecho de Hijos, lo confirmamos. Que ninguna mentira del diablo ni autocompasión alguna, nos aleje del amor perfecto que Dios siempre tiene para los que desean comprometerse.
|