
Autor:
Hno.
Mario González
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Cristo Jesús
es la Palabra viva de Dios
(Juan 1)
y el AMOR de Dios
(Romanos 8:39)
enviado del cielo para santificarnos (Juan
17:17) y purificar nuestras mentes, corazones,
almas y cuerpos con el lavado del agua de la Palabra de Dios, para presentarnos
puros y santos delante del Padre de nuestro espíritu
(Efesios 5:25-27).
Cristo Jesús
vino a este mundo lleno de AMOR y GRACIA para entregar su vida por nosotros,
como ejemplo de lo que nosotros debemos hacer (entregar nuestra vida terrenal
por la Palabra de Dios y por nuestros hermanos) para volver a estar con Dios
Padre, recuperando la vida eterna (1 Juan 3:16 y
Marcos 8:34-35) LA PALABRA DE DIOS SE CONVIRTIÓ
EN HOMBRE PARA LIBERARNOS DEL PECADO Y DARNOS VIDA ETERNA.
EL NOMBRE
DEL
HIJO DE DIOS
ES
“PALABRA
DE DIOS”
(APOCALIPSIS
19:13)
EL VERDADERO
SIGNIFICADO DE CREER EN CRISTO JESÚS
CRISTO JESÚS ES
LA PALABRA DE DIOS HECHA HOMBRE.
“Porque tanto amó Dios al mundo, que
dio a su Hijo unigénito, para que todo el que cree en él no se pierda, sino que
tenga vida eterna.”
(Juan 3:16).
Obtenemos la vida eterna por creer en Cristo Jesús. Que significa
creer en Cristo Jesús? CREER EN CRISTO JESÚS SIGNIFICA CREER EN LA
PALABRA DE DIOS (HECHA HOMBRE EN CRISTO JESÚS) CON AMOR, OBEDIENCIA Y
FE.
“En el
principio ya existía el Verbo(la
palabra), y el Verbo(la palabra) estaba con Dios, y el Verbo(la palabra) era
Dios. Él estaba con Dios en el principio. Por medio de él todas las cosas
fueron creadas; sin él, nada de lo creado llegó a existir. En él estaba la vida,
y la vida era la luz de la humanidad. Esta luz resplandece en las tinieblas, y
las tinieblas no han podido extinguirla. Vino un hombre llamado Juan. Dios lo
envió como testigo para dar testimonio de la luz, a fin de que por medio de él
todos creyeran. Juan no era la luz, sino que vino para
dar testimonio de la luz. Esa luz verdadera, la que alumbra a todo ser humano,
venía a este mundo. El que era la luz ya estaba en el mundo, y el mundo fue
creado por medio de él, pero el mundo no lo reconoció. Vino a lo que era suyo,
pero los suyos no lo recibieron. Mas a cuantos lo recibieron, a los que creen
en su nombre, les dio el derecho de ser hijos de Dios. Éstos no nacen de la
sangre, ni por deseos naturales, ni por voluntad humana, sino que nacen de Dios.
Y el Verbo(la palabra) se hizo hombre y
habitó entre nosotros. Y hemos
contemplado su gloria, la gloria que corresponde al Hijo unigénito del Padre,
lleno de gracia y de verdad. Juan dio testimonio de él, y a voz en cuello
proclamó: «Éste es aquel de quien yo decía: "El que viene después de mí es
superior a mí, porque existía antes que yo." » De su plenitud todos hemos
recibido gracia sobre gracia, pues la ley fue dada por medio de Moisés, mientras
que la gracia y la verdad nos han llegado por medio de *Jesucristo. A Dios nadie
lo ha visto nunca; el Hijo unigénito, que es Dios y que vive en unión íntima
con el Padre, nos lo ha dado a conocer.”
(Juan 1:1-18).
El creer y aceptar a Cristo Jesús significa creer y aceptar La Palabra de Dios
porque Jesús es la Palabra de Dios en carne y huesos.
“Y el Verbo(la
palabra) se hizo hombre y habitó
entre nosotros” Para creer
en la Palabra de Dios y aceptar a la Palabra de Dios (Cristo Jesús)
debemos leer, estudiar y entender el evangelio de Jesús. Aceptamos y entendemos
la Palabra de Dios (Cristo Jesús) con AMOR,
FE Y OBEDIENCIA.
CREER Y ACEPTAR A CRISTO JESÚS (PALABRA VIVA DE DIOS) EN AMOR
Cristo Jesús es
el hijo de Dios y Dios es AMOR. Por lo tanto, el creer y aceptar a Cristo Jesús
(La Palabra De Dios hecha carne) significa aceptar y creer en el AMOR DE DIOS.
Nosotros creemos y aceptamos el AMOR DE DIOS cuando amamos a Dios con
todo nuestro Corazón, mente, alma y fuerzas.
"
Aquél, respondiendo, dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu
corazón, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas, y con toda tu mente;
y a tu prójimo como a ti mismo.”
(Lucas 10:27) Demostramos nuestro AMOR A
DIOS, amando a nuestros semejantes, especialmente a nuestros enemigos.
“Pero yo les digo: Amen a sus enemigos y oren por
quienes los persiguen, para que sean hijos de su Padre que está en el cielo. Él
hace que salga el sol sobre malos y buenos, y que llueva sobre justos e
injustos. Si ustedes aman solamente a quienes los aman, ¿qué recompensa
recibirán? ¿Acaso no hacen eso hasta los *recaudadores de impuestos? Y si
saludan a sus hermanos solamente, ¿qué de más hacen ustedes? ¿Acaso no hacen
esto hasta los *gentiles?48 Por tanto, sean perfectos,
así como su Padre celestial es perfecto.”
(Mateo 5:44-50).
Jesús nos llama a ser perfectos en el AMOR (DIOS), lo que significa que debemos
ser perfeccionados en el AMOR de Cristo por su Palabra. Dios mostró su
Maravilloso Amor al enviar a su hijo para nuestro rescate. Jesús demostró de su
AMOR hacia el Padre y hacia nosotros sacrificándose a si mismo en el madero. Sin
embargo, debemos entender que nuestra verdadera salvación no se encuentra en la
muerte de Jesús solamente,
sino que también en su vida y en su palabra, porque él vivió de acuerdo a la
Palabra y voluntad de Dios. Jesús es la Palabra de Dios hecha hombre. No
veamos a Jesús como a un hombre que murió en el madero por nuestro pecados
solamente, sino que entendamos que él es la Palabra viva de Dios. Debemos
entender toda su vida para poder realmente caminar en Cristo a través de su
AMOR. “En aquel día ustedes se darán cuenta de
que yo estoy en mi Padre, y ustedes en mí, y yo en ustedes. ¿Quién es el que me
ama? El que hace suyos mis mandamientos y los obedece. Y al que me ama, mi Padre
lo amará, y yo también lo amaré y me manifestaré a él. Judas (no el Iscariote)
le dijo: —¿Por qué, Señor, estás dispuesto a manifestarte a nosotros, y no al
mundo? Le contestó Jesús: —El que me ama, obedecerá mi palabra, y mi Padre lo
amará, y haremos nuestra vivienda en él. El que no me ama, no obedece mis
palabras. Pero estas palabras que ustedes oyen no son mías sino del Padre, que
me envió.”
(Juan 14:20-24). Debemos darnos cuenta que el
primer paso para obtener la vida eterna es amar a Dios sobre todas las cosas.
Realmente amamos a Dios sobre todas las cosas cuando obedecemos a su Palabra
(Cristo Jesús)
CREER Y
ACEPTAR A CRISTO JESÚS (PALABRA VIVA DE DIOS HECHA CARNE Y HUESOS) EN OBEDIENCIA
Creer y aceptar
a Cristo Jesús significa creer y aceptar la obediencia de Cristo Jesús a Dios.
Creemos en la verdadera obediencia cuando le entregamos nuestra voluntad a Dios
para solo hacer su voluntad. Jesús nos dio el mejor ejemplo de obediencia a
Nuestro Amado Padre Celestial cuando Jesús oró al Padre diciendo:
«Padre, si quieres, no me hagas beber este trago
amargo; pero no se cumpla mi voluntad, sino la tuya.»
(Lucas 22:42)
Jesús dijo estas palabras para demostrarnos que debemos someter nuestra voluntad
a la voluntad de Nuestro Padre hasta cuando nuestro cuerpo no lo desee porque
sabemos que sufriremos en carne. Sin embargo, sabemos que todas las cosas
trabajan para bien hasta cuando sufrimos porque tenemos nuestra mirada puesta en
la eternidad, en las cosas que no se ven. Jesús ya sabía todo lo que debía
padecer porque para ello vino a este mundo. Jesús no dijo estas palabras para
liberarse del sufrimiento sino para que entendamos que no va a ser siempre fácil
someter nuestra voluntad a Dios en Obediencia, pero con el amor de Cristo todo
lo podemos. El Segundo requisito para encontrar la vida eterna es morir a los
deseos de la carne junto a Cristo Jesús en el madero, demostrando nuestra
obediencia a Dios. Creemos realmente en Cristo Jesús cuando obedecemos la
voluntad de Dios todo el tiempo, obedeciendo a la Palabra de Dios. Sin embargo,
no podemos hacerlo solos. Por ello, debemos invitar a Cristo Jesús a nuestras
vidas para que nos ayude, para tener una relación con Jesús y poder caminar
con Jesús, preparándonos para la llegada del Espíritu Santo a nuestras
vidas. Debemos ser obedientes a Dios a través de su palabra (Cristo Jesús en la
carne) “No
todo el que me dice: "Señor, Señor" , entrará en el reino de los cielos,
sino sólo el que hace la voluntad de mi Padre
que está en el cielo.
Muchos me dirán en aquel día: "Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en
tu nombre expulsamos demonios e hicimos muchos milagros?" Entonces les diré
claramente: "Jamás los conocí. ¡Aléjense de mí, hacedores de maldad!"
(Mateo 7:21-23) Tener Fe verdadera en Cristo
Jesús significa conocer, aceptar y cumplir con la Palabra de Dios en Fe.
CREER Y
ACEPTAR A CRISTO JESÚS (PALABRA VIVA DE DIOS, HECHA HOMBRE) EN FE
“Mediante
este evangelio son salvos, si se aferran a la palabra que les prediqué. De otro
modo, habrán creído en vano.”
(1 Corintios 15:2).
Para aceptar y Creer en Cristo Jesús (Palabra viva de
Dios) debes creer y aceptar todo
su evangelio. Para creer y aceptar la
Palabra de Dios hecha carne y huesos (Cristo Jesús) debes leer, estudiar y
comprender toda la Biblia. Debes aceptar y creer en toda la vida de Cristo Jesús
(no solo en su muerte) porque Cristo Jesús es la Palabra de Dios en vida (para
ejemplo de muchos). Debemos creer en la resurrección de la vida a través de la
vida vivida por Cristo Jesús por completo (lo cual incluye también su muerte y
resurrección en 3 días). Los cristianos deben parar de
enfocar su Fe solo
en la muerte de Jesús y enfocarla mas en la vida de Jesús para aprender que
no solo con Fe
se obtiene la vida eterna sino, con AMOR
(primero), con Obediencia
y con FE.
Entonces, para
obtener la verdadera vida eterna (Salvación), debemos amar a Dios con todo
nuestro Corazón, Alma y mente, debemos obedecer a Dios (Confiar en Dios y Temer
a Dios solamente) y debemos tener Fe en su Palabra (debemos conocer y creer en
toda su Palabra). Jesús mismo nos advirtió que no debemos buscar nuestra
salvación sino buscar a Dios a través del AMOR, LA OBEDINCIA Y LA FE
porque sino perderemos nuestras vidas.
“Porque
el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por mi
causa y por el evangelio, la salvará.”
(Marcos 8:35).
La vida eterna no se obtiene solo por Fe
pero si con AMOR, OBEDIENCIA Y FE.
Jesús nos demostró estos tres componentes de la vida eterna en el madero, como
ejemplo de lo que debemos hacer (con la ayuda de Cristo Jesús-porque no podremos
nosotros mismos) para conseguir nuestra vida eterna. Jesús demostró que el amaba
tanto a Nuestro Padre celestial y a nosotros (Iglesia-su esposa) que estaba
dispuesto a dar su vida por este AMOR. Nosotros debemos sentir lo mismo por
Cristo Jesús (Palabra de Dios) porque esto es lo que realmente significa amar a
alguien con todo tu Corazón, alma y mente. “Nadie
tiene amor más grande que el dar la vida por sus amigos.”
(Juan 15:13).
“Así como el Padre me ha amado a mí, también yo
los he amado a ustedes. Permanezcan en mi amor. Si obedecen mis mandamientos,
permanecerán en mi amor, así como yo he obedecido los mandamientos de mi Padre y
permanezco en su amor.” (Juan 15:9-10)
“Ustedes son mis amigos si hacen lo que yo les mando. Ya no los llamo
siervos, porque el siervo no está al tanto de lo que hace su amo; los he llamado
amigos, porque todo lo que a mi Padre le oí decir se lo he dado a conocer a
ustedes.” (Juan 15:14-15) “Éste es
mi mandamiento: que se amen los unos a los otros.”
(Juan 15:17)
Jesús nos dice claramente que permaneceremos en él (obtener vida eterna)
demostrando: AMOR y OBEDIENCIA
a DIOS, amando a otros. Jesús demostró su obediencia a Dios en el madero,
entregando su vida terrenal por nosotros. Nosotros debemos hacer lo mismo, morir
junto a Cristo en el madero, muriendo a todos nuestros deseos carnales para
vivir en Cristo, para vivir solo en espíritu, recibiendo la verdadera vida
eterna. Finalmente, recibimos vida eterna a través de la
Fe en Cristo Jesús (La
Palabra De Dios), conociendo y creyendo en la Palabra de Dios. Jesús venció a el
mundo y al Diablo en el desierto, usando la Palabra de Dios en las tres
tentaciones del Diablo. Jesús venció a la muerte con
AMOR, OBEDIENCIA y FE.
Debemos entender que estos tres componentes van juntos y
no pueden ser separados porque representan las cualidades principales de Cristo
Jesús. Entonces, cuando nos arrepentimos sinceramente con todo nuestro Corazón,
mente y Alma y aceptamos a Cristo Jesús en nuestra vida, estamos aceptando su
AMOR, OBEDIENCIA Y FE.
Comenzamos a caminar con
Cristo Jesús para luego poder caminar
en Cristo
Jesús. Cuando aceptamos a Cristo Jesús en nuestra vida, debemos reconocer que no
podemos obtener vida eterna por nosotros mismos sino que necesitamos de su
ayuda. Sin embargo, tu salvación no es instantánea porque debes ser probado en
AMOR, OBEDIENCIA Y FE
para poder obtener la vida eterna. Solo caminando verdaderamente
con La Palabra
de Dios podrás demostrarle a Dios el AMOR,
OBEDIENCIA Y FE que Dios requiere. Sabrás que
estas caminando con
Cristo Jesús cuando estés leyendo la Biblia constantemente, sabiendo y
entendiendo que la vida eterna no se encuentra en creer solamente en que un
hombre murió por tus pecados, sino que aprendiendo lo que ese hombre (la Palabra
de Dios hecha carne-Jesús) vino a enseñarte y aplicarlo a tu vida con la ayuda
de Cristo Jesús para ser santificado y ya no volver mas a tus pecados. Entonces,
Jesús llenara tu mente, Corazón y alma con su
AMOR, OBEDIENCIA Y FE y serás perfeccionado en
su AMOR, pero debes entender que esto lleva tiempo. Este proceso tomara tiempo,
paciencia, tribulaciones, tentaciones y pruebas a fuego para perfeccionarte en
Cristo Jesús. Cristo Jesús nos advirtió que el camino no es fácil pero debemos
estar confiados en Cristo Jesús si es que realmente nos arrepentimos con todo
nuestro Corazón y si realmente hemos aceptado a Cristo Jesús con toda nuestra
mente, cuerpo, alma, Corazón y fuerzas.
“Esfuércense
por entrar por la puerta estrecha —contestó—, porque les digo que muchos
tratarán de entrar y no podrán. Tan pronto como el
dueño de la casa se haya levantado a cerrar la puerta, ustedes desde afuera se
pondrán a golpear la puerta, diciendo: "Señor, ábrenos." Pero él les contestará:
"No sé quiénes son ustedes." Entonces dirán: "Comimos y bebimos contigo, y tú
enseñaste en nuestras plazas." Pero él les contestará: "Les repito que no sé
quiénes son ustedes. ¡Apártense de mí, todos ustedes hacedores de injusticia!"
(Lucas 13:24-30)
Luego de caminar con Cristo Jesús, leyendo y entendiendo su palabra, Jesús nos
perfeccionará en su amor para darle a Dios EL
AMOR, LA OBEDIENCIA Y LA FE que el requiere de
nosotros. Jesús Habrá lavado nuestras mentes, corazones, almas y cuerpos con el
agua viva de su palabra: “así como Cristo amó a
la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla,
habiéndola purificado en el lavamiento del agua por
la palabra, a fin de presentársela a sí mismo, una
iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que
fuese santa y sin mancha.”
(Efesios 5:25-27)
Después de esto, estaremos listos y preparados para empezar a caminar
en Cristo,
siendo uno con él. “Ya no hay judío ni griego;
no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer;
porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús.”
(Gálatas 3:28). Entonces, naceremos de nuevo
realmente a la nueva vida espiritual porque Jesús derramará el Espíritu Santo en
nuestras vidas, santificándonos. “Respondió
Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el
que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. Lo
que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu,
espíritu es.
No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer
de nuevo. El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; mas ni sabes de
dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu.”
(Juan 3:5-8)
Entonces crucificaremos nuestros pecados y deseos carnales en el madero de
tormento, caminando en
Cristo de aquí en mas, no pecando mas (no caminaremos en la carne mas sino en
espíritu solamente sin poder pecar mas-porque el Espíritu Santo y Cristo Jesús
no te dejaran pecar mas). Entonces, te darás cuenta de que has sido liberado de
tu prisión de pecado, no por la muerte de Cristo Jesús solamente sino tambien
por la Palabra de Cristo Jesús que vive en ti.
“Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él:
Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis
verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará
libres.” (Juan 8:31-32)
HACEDORES DE LA PALABRA
“Por esto,
mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo
para airarse; porque la ira del hombre no obra la justicia de Dios. Por lo
cual, desechando toda inmundicia y abundancia de malicia, recibid con
mansedumbre la palabra implantada, la cual puede salvar vuestras almas.
Pero sed hacedores de la palabra, y no tan
solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos.
Porque si alguno es oidor de la palabra pero no hacedor de ella, éste es
semejante al hombre que considera en un espejo su rostro natural. Porque él se
considera a sí mismo, y se va, y luego olvida cómo era. Mas el que mira
atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, y persevera en ella, no
siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, éste será bienaventurado en lo
que hace. Si alguno se cree religioso entre vosotros, y no refrena su lengua,
sino que engaña su corazón, la religión del tal es vana.
La religión pura y sin mácula delante de Dios el Padre es esta: Visitar a
los huérfanos y a las viudas en sus tribulaciones, y guardarse sin mancha del
mundo.”
(Santiago 1:19-27)
EL SIGNIFICADO
DE CAMINAR EN
CRISTO JESÚS
Estarás listo/a
para comenzar a caminar con
Cristo cuando estés enamorado/a de Cristo Jesús (La Palabra viva de Dios-El
Verbo de Dios hecho hombre) Cuando tu amas a alguien con todo tu corazón, alma y
mente, significa que estas dispuesto/a a renunciar a todo por esa persona,
incluso a tu propia vida. Estamos dispuestos a entregarle todo a esta persona.
Sabemos que estamos enamorados de alguien cuando estamos dispuestos a hacer
cualquier cosa por la persona que amamos (estamos pensando en esa persona todo
el tiempo). Lo mismo nos debe de suceder con la Palabra de Dios (Cristo Jesús).
Dios quiere que renunciemos a todo lo que tenemos en esta vida por
el amor, la fe y la obediencia
a él. Dios quiere que renunciemos a todo
en este mundo, a cambio de su amor (Cristo Jesús-la
Palabra de Dios hecha hombre). Dios quiere que le entregues todos tus temores
(porque debemos temer a Dios solamente) “En el
amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el
temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el
amor.” (1 Juan 4:18).
Dios quiere que le des absolutamente todo:
miedos, dudas, todos tus seres queridos (hijos, esposo, esposa y toda tu
familia), posesiones, deseos, sueños, metas en la vida, y todo lo que conecte tu
mente, alma y corazón a este mundo. Debes tomar todas estas personas y cosas y
ponerlas en las manos de Dios, después de haber caminado
con Cristo
Jesús en el aprendizaje y entendimiento de su palabra. Debes entender que el
proceso de entrega total a Dios es largo y extenso, requiere mucha paciencia,
persistencia y dedicación, requiere todo tu
AMOR, TODA TU OBEDIENCIA Y TODA TU FE. Este
proceso de purificación y entrega total te llevara muy probablemente toda tu
vida terrenal, PERO PARA ESO ESTAS AQUÍ EN ESTE MUNDO!! PARA IRLE ENTREGANDO TU
VIDA A DIOS POCO A POCO-CAMINANDO CON CRISTO EN SU PALABRA-Para encontrar EL
VERDADERO CAMINO (LA PALABRA DE DIOS HECHA HOMBRE EN CRISTO JESÚS-CONOCIMIENTO),
LA VERDAD (VIDA ETERNA POR MEDIO DEL AMOR, OBEDIENCIA Y FE-SABIDURÍA) Y LA LUZ
(EL ESPÍRITU SANTO-ENTENDIMIENTO) QUE SON TODOS PROVEÍDOS POR CRISTO JESÚS.
Estarás verdaderamente listo (porque has estado caminando
con Cristo
Jesús en la lectura y la comprensión de su palabra, lleno del amor de Cristo en
tu mente, alma y corazón) para comenzar a caminar
en Cristo y recibir el Espíritu
Santo:
1) Cuando ames a Dios con todo tu corazón, alma y mente.
2) Cuando tu fe en Cristo Jesús (Palabra de Dios) sea como una roca,
creyendo que La Palabra De Dios (Cristo Jesús) te ha lavado de todos tus pecados
y que desde el momento en que el Espíritu Santo entre en tu alma ya no podrás
pecar mas porque el Espíritu Santo no te lo permitirá. Entiendes que Cristo
Jesús ha limpiado tu mente, alma y corazón con el lavado de su santa palabra.
3) Cuando hayas dejado todo por Dios, y el más profundo deseo de tu
corazón sea sólo hacer la voluntad de Dios porque lo amas sobre todas las cosas.
“No améis al mundo, ni las cosas que están en el
mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo
que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la
vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo.
Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la
voluntad de Dios permanece para siempre.”
(1
Juan 2:15-17)
4) Cuando estés listo a dar tu vida por la Palabra de Dios (Cristo Jesús)
no buscando tu propia salvación pero mas bien buscando el AMOR y LA MISERICORDIA
DE DIOS “Porque todo el que quiera salvar
su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí y del
evangelio, la salvará.” (Marcos 8:35).
5) Cuando estés listo a renunciar a la persona o las personas que mas amas
en el mundo para solo hacer la Voluntad de Dios (Abraham fue probado a través de
Isaac) Ejemplo: aceptar la voluntad de Dios si esa persona que amas recibe una
enfermedad Terminal y fallece porque Dios ha decidido que aquella persona ya
cumplió su misión en este mundo y es hora que descanse en paz junto a Dios.
6) Cuando te des cuenta de que la verdadera felicidad no se puede
conseguir en esta tierra sino en la vida eterna junto a Dios, ya que él es AMOR
y podrás vivir junto a el una vida eterna de felicidad inimaginable e
inigualable.
7) Cuando te des cuenta de que el mundo es sólo temporario y que fuiste
creado no para vivir en el mundo sino junto a Dios en su reino. Te des cuenta
que Dios te esta esperando en su reino con los brazos abiertos, esperando tu
retorno (como el hijo prodigo). Te des cuenta de que este mundo no es tu
verdadera casa pero estas viviendo aquí por desobediencia a Dios. Dios te
castigo como buen Padre que ama a sus hijos y los castiga para que aprendan a
vivir en paz y armonía con el. Tu castigo es vivir preso del pecado en este
mundo hasta que le entregues todo tu AMOR,
OBEDIENCIA y FE a DIOS. Debes darte cuenta
que has venido a este mundo para ser probado en
AMOR, OBEDIENCIA Y FE por Dios para que
te arrepientas de tu desobediencia y vuelvas a el. Debes darte cuenta que estas
en este mundo solo para cumplir la misión y el propósito que Dios te ha dado,
sin desear nada de este mundo, ni aferrarte a nada de este mundo porque nada
trajiste y nada te llevaras. NO PERTENECES A
ESTE MUNDO!!
Debes darte cuenta que has venido a este mundo para
obtener la Sabiduría del Bien y del Mal. Debes tener tu mente puesta siempre en
la eternidad (REINO DE DIOS) y en el AMOR DE DIOS.
“Pero gran ganancia es la piedad acompañada
de contentamiento; porque nada hemos traído a este mundo, y sin duda nada
podremos sacar. “Así que, teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con
esto. Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas
codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición;
porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos,
se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores.”
(1 Timoteo 6:6-10)
8) Cuando estés buscando a Dios todo el tiempo, a través de la oración y la
adoración, hablando con él en cada momento de tu vida, compartiendo con Dios
todo lo que sucede en tu vida como si él fuese tu más íntimo amigo (a pesar de
que ya sabes que él todo lo sabe pero lo haces igual por AMOR a DIOS)
9) Cuando sientas que no puedes tomar una decisión en tu vida sin antes
consultar a Dios
10) Cuando no te preocupes mas por las cosas del mundo (vanidad y
vanagloria personal) sino que sólo estés buscando el Reino de Dios y su gloria
porque sabes que tu no puedes hacer crecer el pelo de tu cabello, entonces no
tiene sentido preocuparse sino confiar en Dios. Dándole a Dios toda tu Confianza
y Temor, sin preocuparte por lo que digan o piensen los hombre pero confiando en
Dios y no en tu propio entendimiento de las cosas porque sabes que todo esta
hecho para bien, para aquellos que son llamados de acuerdo a su propósitos.
Reconoces que todo ha sido creado por Dios y para Dios.
11) Cuando respetes a tu cuerpo como el templo de Dios, sabiendo de que
ya está listo y limpio (libre de pecado) por Cristo Jesús para que el Espíritu
Santo pueda residir en el.
12) Cuando te preocupes porque tu prójimo también reciba vida eterna,
amándolo, perdonándolo y mostrándole la Palabra de Dios.
13) Cuando ames a Dios por lo que él es (Tu Verdadero Padre Celestial,
creador de todo) y no por lo que el te pueda dar. No le pides a Dios lo que el
pueda hacer para tu beneficio personal sino que le pides a Dios que te muestre
que es lo que tu debes hacer para cumplir con su voluntad. Tu mayor anhelo en
este mundo es complacer a Dios.
14) Cuando alabes y adores a Dios todo el tiempo con tus acciones y tus
palabras, caminando verdaderamente en la Palabra de Cristo Jesús (La Palabra De
Dios) siempre dándole la gloria a Nuestro querido Padre Celestial, reconociendo
que suyo es todo el reino, el poder y la gloria por toda la eternidad.
15) Cuando te des cuenta de que el amor que sientes por Dios es mayor que
cualquier otro amor que hayas experimentado en esta vida.
16) Cuando te des cuenta de que no puedes vivir sin la Palabra de Dios,
dándote cuenta de que su palabra es el verdadero alimento del alma. Entendiendo
y aceptando que Cristo Jesús (La Palabra de Dios en la carne) es el Pan de la
Vida y la fuente de Agua viva, sabiendo que con el nunca mas tendrás hambre o
sed porque el te dará vida eterna a través de la resurrección de tu vida. Crees
en Cristo Jesús como hijo de Dios y en la Resurrección de la vida. Te das cuenta
que la única forma de comer de este Pan de Vida y de tomar de esta Agua Viva es
permanecer en la Palabra de Dios (Evangelio de Cristo Jesús) todos los días de
tu vida.
17) Cuando renuncies a todas las cosas materiales y posesiones, a todas
las riquezas terrenales:
A) “Y
alzando los ojos hacia sus discípulos, decía: Bienaventurados vosotros los
pobres, porque vuestro es el reino de Dios. Bienaventurados los que ahora tenéis
hambre, porque seréis saciados. Bienaventurados los que ahora lloráis, porque
reiréis. Bienaventurados seréis cuando los hombres os aborrezcan, y cuando os
aparten de sí, y os vituperen, y desechen vuestro nombre como malo, por causa
del Hijo del Hombre. Gozaos en aquel día, y alegraos, porque he aquí vuestro
galardón es grande en los cielos; porque así hacían sus padres con los profetas.
Mas !!ay de vosotros, ricos! porque ya tenéis vuestro consuelo. !!Ay de
vosotros, los que ahora estáis saciados! porque tendréis hambre. !!Ay de
vosotros, los que ahora reís! porque lamentaréis y lloraréis. !!Ay de vosotros,
cuando todos los hombres hablen bien de vosotros! porque así hacían sus padres
con los falsos profetas.”
(Lucas
6:20-26)
B) “Había
un hombre rico, que se vestía de púrpura y de lino fino, y hacía cada día
banquete con esplendidez. Había también un mendigo llamado Lázaro, que estaba
echado a la puerta de aquél, lleno de llagas, y ansiaba saciarse de las migajas
que caían de la mesa del rico; y aun los perros venían y le lamían las llagas.
Aconteció que murió el mendigo, y fue llevado por los ángeles al seno de
Abraham; y murió también el rico, y fue sepultado. Y en el Hades alzó sus ojos,
estando en tormentos, y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno. Entonces
él, dando voces, dijo: Padre Abraham, ten misericordia de mí, y envía a Lázaro
para que moje la punta de su dedo en agua, y refresque mi lengua; porque estoy
atormentado en esta llama. Pero Abraham le dijo: Hijo, acuérdate que recibiste
tus bienes en tu vida, y Lázaro también males; pero ahora éste es consolado
aquí, y tú atormentado.”
(Lucas 16:19-25)
C) “Ningún
siervo puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o
estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las
riquezas.”
(Lucas 16:13)
D)
“Así,
pues, cualquiera de vosotros que no renuncia a todo lo que posee, no puede ser
mi discípulo.”
(Lucas 14:33)
E) “Un
hombre principal le preguntó, diciendo: Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la
vida eterna? Jesús le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno, sino
sólo Dios. Los mandamientos sabes: No adulterarás; no matarás; no
hurtarás; no dirás falso testimonio; honra a tu padre y a tu madre. Él dijo:
Todo esto lo he guardado desde mi juventud. Jesús, oyendo esto, le dijo: Aún te
falta una cosa: vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro
en el cielo; y ven, sígueme. Entonces él, oyendo esto, se puso muy triste,
porque era muy rico. Al ver Jesús que se había entristecido mucho, dijo: !!Cuán
difícilmente entrarán en el reino de Dios los que tienen riquezas! Porque es más
fácil pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino
de Dios. Y los que oyeron esto dijeron:
¿Quién, pues, podrá ser salvo? Él les dijo: Lo que es imposible para los
hombres, es posible para Dios. Entonces Pedro
dijo: He aquí, nosotros hemos dejado nuestras posesiones y te hemos seguido. Y
él les dijo: De cierto os digo, que no hay nadie que haya dejado casa, o padres,
o hermanos, o mujer, o hijos, por el reino de Dios, que no haya de recibir
mucho más en este tiempo, y en el siglo venidero la vida eterna.
(Lucas
18:18-30)
18)
Finalmente, cuando estés listo a aceptar todas las tribulaciones y aflicciones
que este mundo tiene para ti (para la gloria de Dios) por haber seguido a Cristo
Jesús y su Palabra (porque el mundo te aborrecerá como aborreció a Dios) pero
confiando en Dios, sabiendo que el siempre te protegerá de todo mal y te librará
de tentación, conociendo que tu verdadera recompensa no esta en este mundo sino
en la eternidad.
A)
“antes
bien, nos recomendamos en todo como ministros de Dios, en mucha paciencia, en
tribulaciones, en necesidades, en angustias; en azotes, en cárceles, en
tumultos, en trabajos, en desvelos, en ayunos; en pureza, en ciencia, en
longanimidad, en bondad, en el Espíritu Santo, en amor sincero, en palabra de
verdad, en poder de Dios, con armas de justicia a diestra y a siniestra; por
honra y por deshonra, por mala fama y por buena fama; como engañadores, pero
veraces; como desconocidos, pero bien conocidos; como moribundos, mas he aquí
vivimos; como castigados, mas no muertos; como entristecidos, mas siempre
gozosos; como pobres, mas enriqueciendo a muchos; como no teniendo nada, mas
poseyéndolo todo.”
(2 Corintios 6:4-10)
B)
“Pero tenemos este tesoro en vasos de barro,
para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros, que estamos
atribulados en todo, mas no angustiados; en apuros, mas no desesperados;
perseguidos, mas no desamparados; derribados, pero no destruidos; llevando en el
cuerpo siempre por todas partes la muerte de Jesús, para que también la vida de
Jesús se manifieste en nuestros cuerpos. Porque nosotros que vivimos, siempre
estamos entregados a muerte por causa de Jesús, para que también la vida de
Jesús se manifieste en nuestra carne mortal. De manera que la muerte actúa en
nosotros, y en vosotros la vida. Pero teniendo el mismo espíritu de fe,
conforme a lo que está escrito: Creí, por lo cual hablé, nosotros también
creemos, por lo cual también hablamos, sabiendo que el que resucitó al Señor
Jesús, a nosotros también nos resucitará con Jesús, y nos presentará juntamente
con vosotros. Porque todas estas cosas padecemos por amor a vosotros, para que
abundando la gracia por medio de muchos, la acción de gracias sobreabunde para
gloria de Dios. Por tanto, no desmayamos; antes aunque este nuestro hombre
exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva de día en día.
Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más
excelente y eterno peso de gloria; no mirando nosotros las cosas que se ven,
sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que
no se ven son eternas.” (2 Corintios 4:7-18)
C)
“Porque
sabemos que si nuestra morada terrestre, este tabernáculo, se deshiciere,
tenemos de Dios un edificio, una casa no hecha de manos, eterna, en los cielos.
Y por esto también gemimos, deseando ser revestidos de aquella nuestra
habitación celestial; pues así seremos hallados vestidos, y no desnudos.
Porque asimismo los que estamos en este tabernáculo gemimos con angustia; porque
no quisiéramos ser desnudados, sino revestidos, para que lo mortal sea absorbido
por la vida. Más el que nos hizo para esto mismo es Dios, quien nos ha dado las
arras del Espíritu. Así que vivimos confiados siempre, y sabiendo que entre
tanto que estamos en el cuerpo, estamos ausentes del Señor (porque por fe
andamos, no por vista); pero confiamos, y más quisiéramos estar ausentes del
cuerpo, y presentes al Señor. Por tanto procuramos también, o ausentes o
presentes, serle agradables. Porque es necesario que todos nosotros
comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que
haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo.”
(2
Corintios 5:1-10)
D)
“confirmando
los ánimos de los discípulos, exhortándoles a que permaneciesen en la fe, y
diciéndoles: Es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el
reino de Dios.”
(Hechos 14:22)
E)
“salvo
que el Espíritu Santo por todas las ciudades me da testimonio, diciendo que me
esperan prisiones y tribulaciones. Pero de ninguna cosa hago caso, ni estimo
preciosa mi vida para mí mismo, con tal que acabe mi carrera con gozo, y el
ministerio que recibí del Señor Jesús, para dar testimonio del evangelio de la
gracia de Dios.” (Hechos 20:23-24).
F)
“¿Son ministros de Cristo? (Como si estuviera
loco hablo.) Yo más; en trabajos más abundante; en azotes sin número; en
cárceles más; en peligros de muerte muchas veces. De los judíos cinco veces he
recibido cuarenta azotes menos uno. Tres veces he sido azotado con varas; una
vez apedreado; tres veces he padecido naufragio; una noche y un día he estado
como náufrago en alta mar; en caminos muchas veces; en peligros de ríos,
peligros de ladrones, peligros de los de mi nación, peligros de los gentiles,
peligros en la ciudad, peligros en el desierto, peligros en el mar, peligros
entre falsos hermanos; en trabajo y fatiga, en muchos desvelos, en hambre y
sed, en muchos ayunos, en frío y en desnudez; y además de otras cosas, lo que
sobre mí se agolpa cada día, la preocupación por todas las iglesias. ¿Quién
enferma, y yo no enfermo? ¿A quién se le hace tropezar, y yo no me indigno? Si
es necesario gloriarse, me gloriaré en lo que es de mi debilidad. El Dios y
Padre de nuestro Señor Jesucristo, quien es bendito por los siglos, sabe que no
miento. En Damasco, el gobernador de la provincia del rey Aretas guardaba la
ciudad de los damascenos para prenderme; y fui descolgado del muro en un canasto
por una ventana, y escapé de sus manos.
(2 Corintios 11:23-33)
G)
“a fin de que nadie se inquiete por estas
tribulaciones; porque vosotros mismos sabéis que para esto estamos puestos.
Porque también estando con vosotros, os predecíamos que íbamos a pasar
tribulaciones, como ha acontecido y sabéis.”
(1 Tesalonicenses 3:3-4)
H)
“Pero
si somos atribulados, es para vuestra consolación y salvación; o si somos
consolados, es para vuestra consolación y salvación, la cual se opera en el
sufrir las mismas aflicciones que nosotros también padecemos. Y nuestra
esperanza respecto de vosotros es firme, pues sabemos que así como sois
compañeros en las aflicciones, también lo sois en la consolación. Porque
hermanos, no queremos que ignoréis acerca de nuestra tribulación que nos
sobrevino en Asia; pues fuimos abrumados sobremanera más allá de nuestras
fuerzas, de tal modo que aun perdimos la esperanza de conservar la vida. Pero
tuvimos en nosotros mismos sentencia de muerte, para que no confiásemos en
nosotros mismos, sino en Dios que resucita a los muertos; el cual nos libró, y
nos libra, y en quien esperamos que aún nos librará, de tan gran muerte;
cooperando también vosotros a favor nuestro con la oración, para que por muchas
personas sean dadas gracias a favor nuestro por el don concedido a nosotros por
medio de muchos.
2
Corintios 1:6-11
I)
Porque mejor es que padezcáis
haciendo el bien, si la voluntad de Dios así lo quiere, que haciendo el mal.
Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los
injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero
vivificado en espíritu;
(1 Pedro 3:17-18)
J)
“Amados,
no os sorprendáis del fuego de prueba que os ha sobrevenido, como si alguna cosa
extraña os aconteciese, sino gozaos por cuanto sois participantes de los
padecimientos de Cristo, para que también en la revelación de su gloria os
gocéis con gran alegría. Si sois vituperados por el nombre de Cristo, sois
bienaventurados, porque el glorioso Espíritu de Dios reposa sobre vosotros.
Ciertamente, de parte de ellos, él es blasfemado, pero por vosotros es
glorificado. Así que, ninguno de vosotros padezca como homicida, o ladrón, o
malhechor, o por entremeterse en lo ajeno; pero si alguno padece como
cristiano, no se avergüence, sino glorifique a Dios por ello. Porque es tiempo
de que el juicio comience por la casa de Dios; y si primero comienza por
nosotros, ¿cuál será el fin de aquellos que no obedecen al evangelio de Dios?
Y: Si el justo con dificultad se salva, ¿En dónde aparecerá el impío y el
pecador? De modo que los que padecen según la voluntad de Dios, encomienden sus
almas al fiel Creador, y hagan el bien.”
(1 Pedro 4:12-19)
K)
“Y
para que la grandeza de las revelaciones no me exaltase desmedidamente, me fue
dado un aguijón en mi carne, un mensajero de Satanás que me abofetee, para que
no me enaltezca sobremanera; respecto a lo cual tres veces he rogado al Señor,
que lo quite de mí. Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se
perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en
mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo. Por lo cual, por
amor a Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en
persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte.”
(2 Corintios 12:7-10)
L)
“Esto
es demostración del justo juicio de Dios, para que seáis tenidos por dignos del
reino de Dios, por el cual asimismo padecéis. Porque es justo delante de Dios
pagar con tribulación a los que os atribulan, y a vosotros que sois atribulados,
daros reposo con nosotros, cuando se manifieste el Señor Jesús desde el cielo
con los ángeles de su poder, en llama de fuego, para dar retribución a los que
no conocieron a Dios, ni obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo; los
cuales sufrirán pena de eterna perdición, excluidos de la presencia del Señor y
de la gloria de su poder, cuando venga en aquel día para ser glorificado en sus
santos y ser admirado en todos los que creyeron (por cuanto nuestro testimonio
ha sido creído entre vosotros). Por lo cual asimismo oramos siempre por
vosotros, para que nuestro Dios os tenga por dignos de su llamamiento, y cumpla
todo propósito de bondad y toda obra de fe con su poder, para que el nombre de
nuestro Señor Jesucristo sea glorificado en vosotros, y vosotros en él, por la
gracia de nuestro Dios y del Señor Jesucristo.”
(2 Tesalonicenses 1:5-12)
M)
“Pues tengo por cierto que las aflicciones del
tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de
manifestarse. Porque el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la
manifestación de los hijos de Dios.”
(Romanos 8:18-19)
N)
“Entonces
el Señor dijo a Pablo en visión de noche: No temas, sino habla, y no calles;
porque yo estoy contigo, y ninguno pondrá sobre ti la mano para hacerte mal,
porque yo tengo mucho pueblo en esta ciudad.”
(Hechos 18:9-10)
O)
“Pero tú sé sobrio en todo, soporta las
aflicciones, haz obra de evangelista, cumple tu ministerio. Porque yo ya estoy
para ser sacrificado, y el tiempo de mi partida está cercano. He peleado la
buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe. Por lo demás, me está
guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel
día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida.”
(2 Timoteo 4:5-8)
“Y
llamando a la gente y a sus discípulos, les dijo: Si alguno quiere venir en pos
de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame.
Porque todo el que quiera salvar su vida, la
perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí y del evangelio, la
salvará. Porque ¿qué aprovechará al
hombre si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el
hombre por su alma? Porque el que se avergonzare
de mí y de mis palabras en esta generación adúltera y pecadora, el Hijo del
Hombre se avergonzará también de él, cuando venga en la gloria de su Padre con
los santos ángeles.”
(Marcos 8:34-38)
“Y
los que oyeron esto dijeron: ¿Quién, pues, podrá ser salvo? Él les dijo:
Lo que es imposible para los hombres,
es
posible para Dios.”
(Lucas
18:26-27)
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