Estudios bíblicos

Unidad y comunión

Las divisiones consecuencia de la murmuración

 

 

 

 

Autor:

Hno. Miguel Ángel

Moreno Montoro

Administrador

Centro Evangélico Maranatha

Orizaba, Veracruz. México

 

 

 


En aquellos días, como creciera el número de los discípulos, hubo murmuración de los griegos contra los hebreos, de que las viudas de aquéllos eran desatendidas en la distribución diaria. Entonces los doce convocaron a la multitud de los discípulos, y dijeron: No es justo que nosotros dejemos la palabra de Dios, para servir a las mesas. Buscad, pues, hermanos, de entre vosotros a siete varones de buen testimonio, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría, a quienes encarguemos de este trabajo. Y nosotros persistiremos en la oración y en el ministerio de la palabra. Agradó la propuesta a toda la multitud; y eligieron a Esteban, varón lleno de fe y del Espíritu Santo, a Felipe, a Prócoro, a Nicanor, a Timón, a Parmenas, y a Nicolás prosélito de Antioquía; a los cuales presentaron ante los apóstoles, quienes, orando, les impusieron las manos. Y crecía la palabra del Señor, y el número de los discípulos se multiplicaba grandemente en Jerusalén; también muchos de los sacerdotes obedecían a la fe.

Hechos 6.1-7

 

Cualquier iglesia cristiana siempre enfrenta problemas con la murmuración, la información informal que no es dirigida para edificar sino para destruir y, en una iglesia, la murmuración puede ocasionar infinidad de problemas “congregacionales” además de los problemas “personales” obvios. Es ilustrativo de esta segunda categoría el episodio de los espías cuando inspeccionaron la tierra prometida (Números 13) y que al murmurar provocaron que de manera personal cada hebreo perdiera por completo las promesas de Dios que fueron entregadas a otra generación.

 

 

Y DE MANERA CONGREGACIONAL

 

Las consecuencias de la murmuración no solo nos destruyen de manera personal sino también congregacional y en el caso de la cita de la Biblia que ponemos arriba, afectó a la naciente iglesia en Jerusalén. Analicemos la situación:

 

Antecedente: Creció el número de los discípulos, aumentó la necesidad de ayuda, pluralidad de nacionalidades en el servicio, aumento de las viudas de los siervos

 

Hecho: Las viudas griegas fueron desatendidas en la repartición

 

Derivó: Murmuración de los griegos

 

Hay varios datos que vale la pena remarcar.

 

Primero. Las viudas fueron desatendidas no de forma aparente sino real. El crecimiento del trabajo hizo que los apóstoles que aparentemente se encargaban del asunto, simplemente delegaran de manera incorrecta o ellos mismos hicieran su labor de manera equivocada. En realidad había un problema que tenía que ser resuelto.

 

Segundo. Este fallo en la logística de la iglesia causó un daño en los siervos griegos que se sintieron claramente incómodos porque se creyeron minimizados.

 

Esto derivó en un serio problema, empezó a existir murmuración, entre hermanos comenzaron a traicionarse y a hablar mal de las mujeres viudas, de quiénes hacían la labor de ayuda y de los apóstoles con lo que se empezó a generar una situación que amenazaba con dividir a la iglesia.

 

Y, creemos importante señalar que no siempre el hablar de “dividir” implica que familias de una iglesia se salgan en medio de reproches públicos, esto, puede incluir muchas cosas. Hay división desde el momento en que algunos hermanos de la iglesia se sienten parte del proyecto general mientras otros no se sienten parte del mismo proyecto. Esto deriva en que no se ponga empeño en mejorar las actividades o las condiciones de la iglesia y esto siempre derivará en una conclusión triste: la iglesia pierde su fuerza.

 

Iglesias débiles y debilitadas son la consecuencia de la murmuración.

 

 

COMO SE RESOLVIÓ

 

Los problemas en la iglesia de Jerusalén lograron terminarse, la iglesia empezó lentamente a fortalecerse y se evitó que, la separación de ideas, terminará en separación de ministerios, ¿Cómo se hizo esto? Simple. Alguien paró la murmuración, alguien dijo lo que sentían los griegos y de inmediato los doce llamaron a toda la congregación y reconocieron que ellos no podían hacer todo el trabajo así que, la situación se solucionó encontrando nuevos colaboradores que hicieran bien el trabajo y que tuvieran las condiciones necesarias para que la murmuración no volviera a suceder.

 

 

COMO LO RESOLVEMOS

 

La enseñanza es obvia, los creyentes no debemos dar pie ni lugar a la murmuración, de inmediato debemos de acercarnos a aclarar las cosas para detener a quiénes murmuran y a quiénes propagan la mala información.

 

No olvidemos que la murmuración no inicia en algo que sea una mentira, inicia en algo que es una verdad pero que no se entiende bien o no se aplica bien. Es por ello que se toma la decisión de convocar a la iglesia y encontrar ayudantes, diáconos. Se deben tomar decisiones prácticas que resuelvan problemas, decisiones que terminan en una extraordinaria edificación. La iglesia en Jerusalén encontró en su seno siervos espirituales que de otra manera no estarían siendo aprovechados.

 

Cuidado con las divisiones, pueden ser consecuencia de la murmuración y pueden provocar iglesias debilitadas sin poder espiritual.

 

No seamos partícipes de ello.