Estudios bíblicos

Unidad y comunión

El pacto davídico

 

 

 

 

Autor:

Hno. Miguel Ángel

Moreno Montoro

Administrador

Centro Evangélico Maranatha

Orizaba, Veracruz. México

 

 

 

 


UN DIOS DE PACTOS CON UN HOMBRE DE PACTOS

 

La Biblia revela a Dios como un Dios que busca y ejerce las alianzas con su criatura. Pero, para Dios, un pacto es mucho más que un compromiso. Un pacto es una relación íntima de dependencia, adoración y humillación. Es por ello que, eventos en la vida cristiana como la conversión, el matrimonio, el bautismo, la santificación y la convivencia cristiana son en realidad pactos gestados en la mente y corazón de Dios.

 

El Mesías de Israel, desde el Génesis prometió un pacto de salvación que, de una manera progresiva se fue revelando por medio de pactos con distintos personajes históricos de la Biblia por lo que, cada pacto algo nos dice para la vida actual y más cuando se trata de David, un hombre conforme al corazón de Dios (Hechos 13.22) quién gustaba de empeñar su vida por aquellos quiénes amaba (1ª. Samuel 18.20) y que enseño a los suyos a amarle de esa manera. (2ª. Samuel 23.8-39).

 

 

DATOS GENERALES DEL PACTO

 

  • Se confirma la promesa de una descendencia eterna (Génesis 17.7; 2ª. Samuel 7.12-17).

  • Era considerado vigente mucho tiempo después de la vida de David (Salmo 89.1-4).

  • Mostró la dimensión del pacto que ejercería el Mesías (Hechos 2.29-30).

 

Podemos decir en términos generales que el pacto con David fue un pacto de confirmación de promesas. Un pacto hecho a nivel personal con alcances para toda una descendencia. El pacto con David fue un pacto unilateral de parte de Dios que descansaba sobre la total fidelidad de un rey que a pesar de sus errores, le mantuvo siempre apegado a su Creador.

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EL PACTO PARA NOSOTROS

 

El pacto de David nos enseña entre otras cosas: que las promesas son ciertas, que las promesas de Dios se cumplirán, que nuestras acciones tendrán su justa recompensa y que nuestra fidelidad a Dios puede dar extraordinarias bendiciones a la gente que vivirá muchos años después de que nos hayamos ido.

 

Demos a Dios en respuesta, lo mismo que David dio cuando la muerte se cernía sobre él.

 

  • Unos labios que solo hablen de él  2ª. Samuel 21.2

  • Una confianza que solo depende de él. 2ª. Samuel 23.5

  • Una seguridad total de que siempre seremos librados. 2ª. Samuel 23.6-7