Estudios bíblicos

Unidad y comunión

La "injusticia que provoca mumuración

 

 

 

 

Autor:

Hno. Miguel Ángel

Moreno Montoro

Administrador

Centro Evangélico Maranatha

Orizaba, Veracruz. México

 

 

 


MURMURACIÓN

 

El presente estudio analiza la murmuración y complementa a otros que tratan el mismo tema y que son de este mismo autor. En este estudio trataremos de entender que lleva a una persona a convertirse en “murmurador” o sea, de donde nace la crítica y la palabra destructiva. Por medio de ejemplos de la Biblia conoceremos el corazón de un murmurador y nos daremos cuenta como muchos somos murmuradores en potencia que de una manera u otra, llegamos a convertirnos en murmuradores dinámicos que tomamos parte activa de las palabras de traición que llegan a convertir nuestros matrimonios, hogares, familias o congregaciones en material para que el diablo cumpla su mortal función de atar, matar y destruir (Juan 10.10).

 

 

LOS OBREROS DE LA VIÑA

 

En Mateo 20 Jesús habló sobre una parábola, sobre unos obreros que fueron contratados para trabajar en una viña (Mateo 20.1) y, con todos se convino en el mismo salario (Mateo 20.2) que fue un denario por día. El problema es que el dueño de la viña contrató más empleados en distintos horarios y a todos les terminó pagando lo mismo lo que provocó las molestias (entendibles) de quiénes habían trabajado el jornal completo (Mateo 20.10-12) y esto les llevó a murmurar contra el Padre de familia el cual, no cometió en realidad una injusticia porque pagó lo que había sido convenido.

 

Los obreros de la viña, nos enseñan a conocer como es un corazón murmurador, nos enseñan a entender donde inicia el proceso que nos lleva a convertirnos en personas que usamos las palabras para destruir, pero antes de eso, una cosa más nos enseñan: cuando una persona cree que recibe un trato injusto, se vuelve un murmurador.

 

Conozcamos a los corazones que murmuran. Cuando algo nos pasa y creemos que no es correcto o conveniente, no hay marcha atrás, nos convertimos en murmuradores.

 

 

UN CUESTIONARIO INCÓMODO

 

¿Naciste en un lugar que te hizo sentir bien?

¿Tus padres construyeron alrededor de ti un hogar?

¿Fuiste menospreciado?

¿Te quitaron algo que te pertenecía?

¿No pudiste estudiar hasta el nivel que deseabas?

¿Tu matrimonio rompió tus deseos de ser feliz?

¿El hombre que amabas te ha usado para ser feliz?

¿Tu patrimonio, es el que deseabas?

¿Tiene tu billetera el dinero que siempre soñaste?

¿Estás satisfecho del tipo de padre que eres?

¿Hay algo que debería estar mejor?

 

Si algo nos ha pasado que nos hace sentir que recibimos algo injusto, lo más normal es que seas un murmurador y que te guste compartir información de otros y lanzarla para que otros la recojan y aumenten el daño. Eres un murmurador, punto, y por más excusas que pongas, solo te bastará mirar como son tus relaciones cotidianas y te darás cuenta que se cumple esta ley en tu vida.

 

 

QUE SE HACE CON LAS INJUSTICIAS

 

Si tú tienes un corazón de murmurador, corta con eso, acaba con él, pártelo en dos para que no haga que sientas la necesidad de desquitar en alguien el daño que te hicieron a ti, y eso solo se hace con el perdón. Puede parecer fácil, pero pocas personas logran en su vida perdonar lo que les paso; pueden perdonar a quiénes les lastimaron o pueden perdonar cosas que les defraudaron pero pocos pueden perdonar su pasado.

 

Así que, ofrecemos en este estudio unos sencillos lineamientos de como poder curar esta clase de corazón que hacen que nuestra lengua le sirva al diablo.

 

Reconoce las cosas que en tu pasado tu consideras que te fueron hechas de manera injusta y acepta el daño que esto te hizo. Pide perdón a Dios por esos sentimientos destructivos que en estos momentos están haciendo algo malo con tu cabeza y con tu lengua. Perdona el daño que te hicieron y entrega cualquier daño posible a Dios para que abandones  y dejes atrás el daño que te pudo haber causado.

 

Una vez que completes este proceso, ahora, toma lo mejor y deja lo peor. Haz de un lado cualquier cosa que alimente tus ganas de murmurar y no lo hagas, poco a poco, dejarás de usar tu lengua para destruir.