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Autor: Hno. Miguel Ángel Moreno Montoro Administrador Centro Evangélico Maranatha Orizaba, Veracruz. México
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Hermanos, no hablen mal unos de otros. Si alguien habla mal de su hermano, o lo juzga, habla mal de la ley y la juzga. Y si juzgas la ley, ya no eres cumplidor de la ley, sino su juez. Santiago 4.11 NVI
La murmuración es sin lugar a dudas, una de las prácticas carnales más extendidas en la iglesia contemporánea y una de las que más problemas ocasionan. La Nueva Versión Internacional hace bien en traducir murmuración como “hablar mal” ya que esto nos acerca mucho a lo que significa la palabra tal y como se emplea en la Biblia. En el griego, se utiliza la palabra katalaléo para traducir “murmuración. Esta palabra griega proviene de otra palabra que traduce “hablar mal” sin embargo katalaléo al hablar mal le añade un significado más profundo y mucho más drástico que es ser un traidor.
DEFINICIÓN DE MURMURACIÓN
Con este antecedente cualquier definición nos diría que murmurar es “hablar mal de alguien” pero, en el contexto bíblico el “hablar mal de alguien” implica un traición así que, un murmurador es el traidor de la iglesia, es aquel que le es desleal a la comunión, es alguien que con muchas cosas puede colaborar para hacer de su congregación sea un buen lugar para estar, pero con sus palabras destruye todo lo bueno que pudiera estar haciendo.
Esta definición, bien haría en hacernos pensar que, cualquier murmuración se hace en contra de algo que le pertenece a Dios, y que Dios así como califica la lujuria como adulterio, y la violencia como asesinato, así también califica la murmuración como una traición y, si nos ponemos a pensar en esta definición nos daremos cuenta que, Judas, el traidor por antonomasia de la Biblia fue alguien que sin lugar a dudas “hablo mal de Jesús” así que a la acción de traicionar él añadió palabras en contra de Jesús que nos hacen ver que más que un momento de confusión, su traición fue una planificada acción para destruir, lo mismo pasa con el murmurador. Lo que hacen, lo hacen conscientes del daño que van a hacer y sobre todo, queriendo hacerlo. No hay valor en “es que no pensé que te molestaría” o en los “no me di cuenta de lo que decía” o en los “es que yo pensé que”.
Tengamos cuidado. Si murmuramos, traicionamos a alguien, punto.
LA MECÁNICA DE LA MURMURACIÓN
En todo proceso de “traicionar con la boca y con los pensamientos” existen tres elementos, la persona que inicia la traición, la que es traicionada y los que propagan la traición y acrecientan el daño. La forma como estos tres elementos interactúan y reaccionan es lo que nosotros podríamos llamar “mecánica de la murmuración” o sea, la forma como actúan estos tres elementos hasta permitir que la murmuración destruya todo o, logrando que la murmuración se detenga y sea usada por Dios para hacer madurar a los tres elementos de la misma.
Veamos ahora como actúan los miembros de la murmuración y para ello vamos a usar un caso real de murmuración que en algún momento le sucedió a quién esto escribe.
Murmuración. “El hermano A tiene algún tipo de relación con una mujer”
Murmurador (Traidor). Quién emitió el comentario basado en algo que vio o escucho. Propagadores. Quiénes reciben la información y la manejas de diversas maneras. Traicionado. Quién es objeto de la murmuración sin saberlo.
EL TRAIDOR
Algo vio el murmurador o algo le dijeron que lo hizo llegar a esa conclusión. En este caso, el murmurador vio al hermano A en su auto con una mujer que el no reconoció como parte de la congregación así que, al verlos solos en un auto su conclusión fue que “tienen una relación de algún tipo” esa “relación de algún tipo” obviamente el concluye que debe de ser íntima y muy seria ya que para que anden en un auto a solas es que seguramente van o venían de un lugar inmoral.
En este punto, el traidor tiene tres opciones:
Silencio. Asumir que el hermano A tiene la madurez suficiente como para no arriesgarse a hacer algo que empañe su testimonio y/o afecte su ministerio así que con esa confianza, el hermano que vio al hermano A decide no volverse un traidor y ora porque Dios refrene sus pensamientos y porque guarde al hermano A. Su relación con el hermano A no se ve alterada ni siente la necesidad de preguntarle o de estarlo vigilando. El asunto no lo comenta con nadie, pero, ¿podrá su carne soportar esto? Además, existe la real posibilidad de que el hermano A este en comisión de pecado por lo que, de alguna manera tiene el compromiso de ayudarlo (Santiago 5.20).
Traicionar. Asumir en base a sus experiencias de vida y su carnalidad lo que está pasando y determinar conclusiones que le lleven a emitir un juicio sobre la vida del hermano A y, debido a su baja autoestima, sentirse realizado juzgándolo y en consecuencia, se lo comparte a otras personas logrando con ello dejar al hermano A mal parado frente a otros y quedando él como persona confiable y buena y ante el hecho de sentirse bien no se pone a pensar en el daño que puede hacerle a la vida, familia y ministerio del hermano A.
Aclarar. El traidor se resiste a serlo y, sabiendo el compromiso que tiene con su hermano de respaldarle en amor, se acerca a él y le manifiesta su inquietud. Si hay comisión de pecado y se acepta de parte del hermano A, puede ayudarle a poner en orden su vida o, conduce al hermano A con quién le puede ayudar y por respeto al hermano A y a quiénes le aconsejan se mantiene en oración él y su familia e incluso incluye en oración a la iglesia de manera discreta para que espiritualmente Dios haga la obra de restauración en el corazón del hermano A.
A todas luces, no existe otra opción para el murmurador más que aclarar, es la única donde a Dios se la da la gloria. Cualquier otra, es una actitud carnal carente de sentido. Así que podemos concluir que duda sin aclarar es semilla de murmuración.
EL TRAICIONADO
El hermano A recibe la aclaración del hermano que lo vio y, comprendiendo la inquietud en el corazón de su hermano y por respeto a si mismo, aclara la situación sin sentir que se le están pidiendo cuentas o se le está enjuiciando, simplemente la comunicación honesta es requisito de una sana comunión y con esto, todo queda aclarado y no paso nada. Pero, puede darse el caso de que el hermano A esté en una comisión de pecado, puede, aceptarlo y ser reconfortados por quién le vio o negarlo con lo que haría bien el hermano en avisar a los líderes de la congregación quiénes en su función tendrán que determinar cómo proceder.
Ahora, la otra posibilidad que se abre para el hermano A es que se entera ya por los propagadores lo que se está hablando con él, en este escenario, el hermano A tiene tres opciones
Exhibir. Es molestarse, darle lugar a la ira para desquitarse o tomar venganza del hermano que lo ha exhibido y esto, obviamente, no sería de manera personal, sería ante un grupo de personas o enfrente de toda la congregación, es, desde un punto de vista humano el darle su merecido al traidor. Al principio parece cómodo, pero el problema es que una acción aquí violenta un mandato de la Biblia (Romanos 12.17) además de que puede afectar a hermanos que están fuera de todo conocimiento de la murmuración lo que se convierte en un pecado en contra de los hermanos (1ª. Corintios 8.12-13). Estos argumentos bíblicos que son incontestables nos dejan con la clara idea de que la posibilidad de exhibir al traidor está fuera de toda conducta cristiana sana. El traicionado que exhibe está actuando de una manera tan carnal como el traidor.
Soportar. Entender que esta en un proceso de trato injusto, que está sufriendo un agravio pero que este es parte de un proceso de prueba de su fe y no de consecuencia de su pecado por lo tanto, responde al mandato bíblico de soportar el agravio (1 Corintios 6.7) y guarda silencio sabiendo que Dios es quién lo justifica y lo defiende (Romanos 12.19) y es quién en su momento atenderá al traidor. El hermano A por su parte continúa su vida normal puesto que no hay nada de que pueda ser inculpado.
Aclarar. Cuando el hermano A se entera que otro hermano está aseverando cosas sobre él carentes de fundamento decide con amor ir a platicar con él para que se aclare el sentido de lo que se está diciendo (Mateo 18.15) esto, lo debe de hacer con un claro sentido de amor y sin intentar pelear o querer ponerse por encima del hermano que lo traicionó (Filipenses 2.3) ya que haciendo esto, el traicionado se vuelve traidor. En este punto, si es necesario, el traicionado puede echar mano del liderazgo de la iglesia para platicar con el traidor y así que ambos estén sometidos a la sumisión a Dios por medio del líder de la iglesia.
A todas luces solo la segunda y tercera opción quedan en manos del traicionado por lo que esto nos deja ver bien claro y nos enseña que el traicionado no puede defenderse si está en pecado pero tampoco puede dañar a nadie en nombre de su defensa.
LOS PROPAGADORES
Las personas que reciben el comentario del traidor a su vez tienen tres opciones de cómo reaccionar.
Ignorar. En nombre de una conducta espiritual que busca la bondad para el traidor que busca su apoyo y para el hermano A de quién está hablando, el propagador agradece al hermano la consideración de querer platicar con él pero le indica claramente que no es parte de su principio de vida cristiana el guiarse por murmuraciones por lo que agradece al traidor cambiar de tema. Seguramente el traidor se sentirá incómodo pero, el propagador debe de tener bien clara la idea que, actuando de esta manera no agradará a los propagadores pero, con toda seguridad agradará a Dios.
Consentir. La peor de las actitudes porque al mostrar interés por la traición el propagador demuestra que tiene un corazón traicionero también y que sus años de vida en Cristo le formaron como una persona de mala educación que se interesa en chismes de otros por no poner atención a sus defectos de vida. El consentir con un traidor rompe un mandato de la Biblia (1 Corintios 5.11) y exhibe al propagador a una infección espiritual y a convertirse en instrumento del diablo para desestabilizar no solo su vida espiritual sino también la vida espiritual de su iglesia.
Dirigir. El propagador puede escuchar al traidor y puede hacerle ver el error de hacer juicios sin antes comprobar la información, debe de dejarle ver bien claro lo que no debe hacer y que debe de aclarar con el implicado la situación además se le debe decir al traidor que si persiste en lo que está queriendo murmurar, entonces será responsabilidad del propagador ir con los líderes de la congregación para hacer de su conocimiento lo que el traidor está haciendo. Pero, nada de esto puede hacerse si no es con mansedumbre y en paz. No puede el propagador ser carnal en ningún momento.
A todas luces, el propagador tiene la opción uno y la tres como las más propias y debe por todos los medios el permitir que Dios sea el que tome el control de la situación por medio de él para que Dios le use para darle sentid y fuerza espiritual a lo que esta pasando.
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