Estudios bíblicos

Vida cristiana

El fruto del siervo de Dios

 

 

 

 

Autor:

Hno. Miguel Ángel

Moreno Montoro

Administrador

Centro Evangélico Maranatha

Orizaba, Veracruz. México

 

 

 


UNA FORMA DE VALIDAR AL SIERVO

 

Los evangelios, como bien se sabe presentan cuatro visiones diferentes del ministerio del Señor Jesús. Marcos, es el evangelio donde resaltan las cualidades de Cristo como siervo y en el pasaje que reflexionaremos Marcos 11.27-12.44 Cristo nos hace ver la importancia del fruto como parte integral de la vida de todo aquel que desea ser una siervo de Dios.

 

Para resaltar esta verdad, Jesús relata la parábola de los labradores malvados, aquellos hombres que siendo siervos de un principal, toman como propia una propiedad que no les pertenece además de que, su ambición les lleva a matar no solo a un siervo de su Señor sino incluso al hijo mismo de su Señor.

 

La inferencia era obvia, aquellos que servían a Dios, tenían que hacer eso, servirle y no adueñarse de lo que por naturaleza no les pertenecía. Esto implicaba que debía notarse su deseo de servir, debían estar dando fruto. En los versículos posteriores, el fruto del siervo se refleja en varios aspectos.

 

Marcos 12.13-17, El pago de los impuestos dando al César lo que es del César nos habla de  cumplir con las obligaciones que se tienen con las personas que se tienen. El fruto del siervo se refleja en responsabilidad.

 

Marcos 12.41-44. Habla de la importancia de la ofrendar como una manifestación del compromiso que tenemos con el Señor. Véase Filipenses 4.17.

 

Marcos 12.18-24 nos plantea un problema sobre la resurrección que nos habla de morir para volver a la vida. ¿Qué es lo que debe morir en el creyente y que debe vivir? Compárese esto con: Romanos 8.13 y Colosenses 3.5.

 

Marcos 12.28-32 Nos habla del amor, el amor de entrega y la entrega de humillación. Qué tan humillado está un creyente nos habla de que tan válida sea su profesión de fe o que tan válido está siendo su compromiso con el Señor.

 

 

LAS ARRAS DE LA GARANTÍA

 

Lo que hemos visto acerca del fruto del siervo, deseamos nos haga pensar en cuatro cosas que sirven para poder validar si un hijo de Dios realmente lo es y si estas cuatro cosas están alejadas de la vida del creyente, entonces su vida será igual que la vida de un incrédulo: será una vida sin fruto.

 

El fruto no es algo opcional, el fruto de nuestra vida es un sacrificio a Dios, es una forma de poder mantenerlo siempre en el trono de nuestra vida. Cuando un creyente no da fruto, debe empezar a preocuparse, debe empezar a repasar las áreas de su vida que no están bien ya que puede estar a las puertas del fracaso espiritual que puede convertirse en una maldición que le alcance hasta sumirlo en la mayor mediocridad en donde se sea tan pobre que lo único que se tenga sea dinero.