Estudios bíblicos

Vida cristiana

Leyes en la iglesia

 

 

 

 

Autor:

Hno. Miguel Ángel

Moreno Montoro

Administrador

Centro Evangélico Maranatha

Orizaba, Veracruz. México

 

 

 


LA IGLESIA

 

La iglesia cristiana, fundada sobre la majestuosa roca que es Cristo (Mateo 16.18) está constituida por personas salvas y regeneradas por el poder y acción del Espíritu Santo las cuales conforman lo que estrictamente llamamos iglesia (asamblea) lo que implica que más que el espacio físico, la iglesia  está conformada por personas, por seres que tienen comunión (todas las cosas en común) lo que crea el ambiente de reverencia y comprensión tal, que posibilita la presencia real de Dios en medio de ella (Mateo 18.20).

 

El NT podemos entenderlo como la revelación escrita de Dios para describir, conocer y regular las relaciones de diversos tipos que se pueden dar en una comunidad de personas perfectibles que serán sometidas a leyes perfectas, lo que lógicamente tiene que propiciar un juego de acciones y reacciones que muchas veces resultan incómodas al servidor de Cristo no porque lo sean en sí, sino porque nuestra mente no está ejercitada para conocer, entender y aceptar la voluntad de Dios. (1 Timoteo 4.7; Hebreos 5.14).

 

En una asamblea cristiana, existen primordialmente cuatro tipos de relaciones que son reguladas por la Palabra de Dios. Primero, la relación de cada creyente individual con Dios, la relación de todos los miembros de la asamblea con Dios, las relaciones entre creyentes y la relación de los creyentes con las autoridades de la iglesia. Nosotros pues, nos concentraremos en las dos últimas relaciones por ser las que forman parte del objetivo de este estudio.

 

 

RELACIONES ENTRE HERMANOS

 

La iglesia cristiana encuentra reguladas las relaciones entre sus miembros haciendo observaciones directas y reales respecto a los problemas que pueden entrañar las relaciones humanas. Los siguientes son solo algunos aspectos hacia los que llaman nuestra atención las Escrituras.

 

Pablo hablando a una congregación con problemas de unidad les manda y nos manda a no solo tener una actitud, sino a propiciar que la unidad se de entre los creyentes (1 Corintios 1.10). Esta unidad solo será posible, cuando cada creyente sea capaz de dejar atrás las cosas que le dominaban cuando no era de Dios para que esta libertad le permita renovar su manera de pensar (Efesios 4.22-23) manera de pensar que solo pueda cambiar cuando el creyente entiende que las cosas de Dios deben ser obedecidas, abandonando para ellos los moldes que el mundo y nosotros mismos solemos imponernos. (Romanos 12.2)

 

Con la condición de esta transformación previa, es solo como el creyente puede estar dispuesto a llevar la carga de la transformación de su hermano (Gálatas 6.2), entendiendo que mucho de lo que su hermanos es, debe ser tolerado más que comprendido (Colosenses 3.12-13) manifestando el dominio de la ley del amor, amor que no justifica faltas, sino que las trata de enmendarlas para poder llevar a cabo un verdadero proceso de restauración el cual debe iniciar con una honestidad personal (Mateo 18.15-17) lo que puede implicar un rechazo no solo a sus actitudes sino incluso a su comportamiento (1 Corintios 5.11) lo que no nos exenta de perdón.

 

 

RELACIONES ENTRE AUTORIDADES DE LA IGLESIA Y CREYENTES

 

La voluntad del Señor fue establecer en las congregaciones pastores, obispos o ancianos que realizaran labores de gobierno en la congregación (Tito 1.5) los que deben estar sujetos a normas bíblicas las cuales son de aplicación general a toda la comunidad de “siervos” que se someten a Dios. (1 Timoteo 3.1-13).

 

La comunidad cristiana debe tener el cuidado de aceptar acusaciones en contra de quiénes les ejercen liderazgo (1 Timoteo 5.17) además de que las labores de enseñanza y predicación deben ser reconocidas en los ancianos que las ejercen con un doble honor idea que implica tener para con ellos un doble aprecio e incluso una doble remuneración.

 

Los ancianos y quiénes ejercen labor de ministerio público deben ser capaces de estar abiertos a la exhortación que puede llegar a ser pública para infundir el temor reverente en la congregación. La conducta de los ancianos debe ser considerada bajo la ley del amor que rige cualquier relación cristiana para dejar sobre todo la imitación de la fidelidad que hayan ejercido (Hebreos 13.7).

 

Los pastores, ejercen la delicada labor de dar a las ovejas no la dirección que creen necesitar, o que desean recibir, sino la que realmente necesitan, lo que realmente en pocas ocasiones es comprendido debido a los prejuicios que suelen acompañar los momentos de decisión o indecisión de cada oveja. La sujeción a los ancianos es responsabilidad de la oveja, con lo que logra su parte para que el ministerio pastoral pueda ser hecho con alegría.

 

 

CONCLUSIÓN

 

La iglesia cristiana, no es ni debe ser, ni mucho menos se debe permitir que no se ajuste a los parámetros bíblicos que garantizan una estabilidad y un crecimiento congregacional de los que no hay garantías de que vayan a ser cómodos o inerrantes pero que si se exige que sean verdaderamente santos.

 

La iglesia no es labor de uno, la iglesia es labor de todos. Al final, los cristianos somos los que hacemos la forma en que este edificio espiritual vaya creciendo. (Efesios 2.21)