Estudios bíblicos

Vida cristiana

¿Y que con la pobreza?

 

 

 

 

Autor:

Hno. Miguel Ángel

Moreno Montoro

Administrador

Centro Evangélico Maranatha

Orizaba, Veracruz. México

 

 

 


DOS VERTIENTES DE VIDA CRISTIANA

 

En los momentos en que las crisis económicas golpean países y continentes enteros, es frecuente que el creyente cuestione los porqués de su falta de liquidez, entendiendo muchas veces, de una manera equivocada lo que Dios desea decirnos acerca de nuestros recursos los cuales por cierto, Dios desea brindarnos abundantemente siempre y cuando cumplamos sus condiciones.

 

 

PROSPERIDAD, CONSECUENCIA, NO META

 

La palabra de Dios habla con claridad de que Dios desea prosperarnos. La prosperidad es una bendición de Dios que permite sin importar las circunstancias. Tener lo suficiente. A continuación colocamos algunas citas que nos hablas de ella: Salmo 37.25, Deuteronomio 8.1-2, Deuteronomio 28, Josué 1.8-9, Mateo 16.33 y muchas más, pero, por el momento, en este estudio nos concentraremos en la pobreza viéndola como una antitesis de la prosperidad.

 

 

POBREZA: MALDICIÓN QUE TIENE EXPLICACIÓN

 

De acuerdo a la definición anterior, la pobreza es una maldición de Dios que permite que, sin importar lo que se trabaje, nunca se tenga lo suficiente. La Biblia nos dala siguiente pauta para entender los porqués de la pobreza.

 

La pobreza llega:

 

·     Proverbios 6.9-11             Por pereza

·     Proverbios 11.24              Por retener más de lo que es justo

·     Proverbios 13.18              Por menospreciar el consejo que es sabio

·     Proverbios 21.15              Por tomar decisiones alocadamente

·     Proverbios 21.17              Por amar el deleite egoísta y personal

·     Deuteronomio 28             Por desobedecer los mandamientos de Dios

·     Hageo 1.5-9                       Por no dar para la obra de Dios

·     Malaquías 3.10                  Por no dar a Dios lo que él merece

 

Además de esto, hay explicaciones prácticas como el hecho de gastar más de lo que se tiene, hacer compras innecesarias o no saber establecer prioridades en el hogar, un buen plan administrativo resuelve la mayoría de estos problemas, pero las causas espirituales solo con el perdón sincero ante Dios y un cambio de los hábitos financieros puede solucionarse.

 

Nuestra pobreza bien tener su origen en algo que no estoy dando bien, y la prosperidad que me falta bien puede estar esperando a que de con un corazón alegre.