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En
una bella aventura
camino con Cristo,
a cada paso que damos
es una pasión,
no importa cuan pedregoso
me sea el sendero
al lado de Cristo el
cansancio no tiene lugar.
Camino en montañas,
en valles y ríos,
y Cristo conmigo
camina también,
sediento cansado,
afligido o dolido,
su aliento recibo y su
mano también.
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No importa cuantas tormentas
o vientos azoten
yo se que nunca su mano
se cierra hacia mi,
tan solo siguiendo las
huellas de Cristo,
ni en piedra, ni arena
me deja caer.
No importa que haya
camino, vereda o sendero.
siguiendo a mi Cristo
no me
perderé.
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Ansioso, angustiado,
cansado, oprimido;
yo se que cual hijo el
me ha de cuidar
y en esta aventura al
lado de Cristo
victoria segura me
ha de aguardar,
venciendo el tropiezo que
ponga el maligno
tan solo en su mano yo
puedo confiar.
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