Poesías cristianas

Dirigidas a Cristo

Con los brazos abiertos

 

 

 

 

 

 

En una bella aventura

camino con Cristo,
a cada paso que damos

 es una pasión,
no importa cuan pedregoso

me sea el sendero
al lado de Cristo el

cansancio no tiene lugar.
Camino en montañas,

en valles y ríos,
y Cristo conmigo

camina también,
sediento cansado,

afligido o dolido,
su aliento recibo y su

mano también.

 

 

No importa cuantas tormentas

 o vientos azoten
yo se que nunca su mano

se cierra hacia mi,
tan solo siguiendo las

huellas de Cristo,
ni en piedra, ni arena

me deja caer.
No importa que haya

camino, vereda o sendero.
siguiendo a mi Cristo

 no me perderé.

 

Ansioso, angustiado,

 cansado, oprimido;
yo se que cual hijo el

me ha de cuidar
y en esta aventura al

lado de Cristo
victoria segura me

ha de aguardar,
venciendo el tropiezo que

ponga el maligno
tan solo en su mano yo

puedo confiar.