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I.
Como duele el corazón, mirar tanta
indiferencia,
¿Porqué no tienen conciencia de lo grande de tu nombre?,
y aquí van los de tu pueblo que proponen muchas cosas,
y que son tan fantasiosas, que muy pocos te responden.
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II.
Se percibe la frialdad en tu pueblo tan
querido,
de muy pocos he sabido que trabajan en tu obra.
Hay que estar llenos de tí para encender una hoguera,
que se prenden donde quiera, para que vean tu gloria.
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III.
Hace falta en nuestras vidas, el ayuno
y la oración,
tener franca comunión con el Rey de los señores,
y lo hagamos con clamor, con lágrimas y con llanto,
ante el Dios el Padre Santo, por todos los pecadores.
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IV.
Muchos se están perdiendo porque no
estamos clamando,
y así se está condenando el hombre que
está en pecado,
Hay que pagar el precio como Dios nos
lo demanda,
la verdad que poco o nada, de ello estamos pagando.
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V.
En el salmo cincuenta y cinco, y versículo
diez y siete,
nos habla a través de éste, cuanto debemos de orar,
si vamos a practicar, pagando el tiempo del diezmo,
esto será lo más bueno, de Cristo nos va a llenar.
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VI.
A todo el pueblo de Dios, les digo:
Pónganse alertas,
mi Cristo da la respuesta, si vamos a obedecer,
ganando miles de almas para la gloria de Dios,
si lo hacemos con amor, Jesús nos va a responder.
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