Poesías cristianas

Evangelismo

Golpe a golpe

 

 

 

 

 


 

I.

¡Golpe a golpe, cae el martillo que la carne rompe!
Puntas afiladas que abren

sus fuentes,
Golpe a golpe de

perros rabiosos,
Que piden su muerte,
 

 

 

II.

Y calla el cordero inocente.
Es la roca que de

dolor se rompe,
Que envuelve de sombras

el día de noche,
Cubren de esperanza de espanto sin nombre,
Que matan con odio al Dios hecho hombre.
 

 

III.

¡Golpes que rompen

sus manos,
Golpes que rompen

sus pies,
Lanza que rompe el costado,
Hiel que le dan en su sed,
 

 

IV. 

Miran al que han traspasado,
No hay quien lamente por el,
Apura el solo la copa,
Abraza su cuerpo la sed,
 

 

 

V.

El cielo se cierra a su grito,
La mirra y el vino le

dan a beber,
Cerrando sus labios no toma,
Es cáliz de muerte que sólo lo debe beber!
 

 

VI.

¡ Golpe que rompe su frente...!
Corona de espinas a su sien,
Es rey de reyes soberano,
Que el hombre no

quiere tener,
 

 

VII.

¡Que muera! Grita el populacho,
Al Cesar queremos tener...
Golpe a golpe,
Pecado a pecado,
Los clavos volverle a poner,
Dejarlo por siempre clavado,
No queriendo el Reino de El.
 

 

VIII.

 ¡Monte de la muerte
Que desnudas la vida del Santo Inocente,
Que entra en tu imperio,
El será tu muerte,
 

 

IX.

Golpe a golpe, herida

su frente,
Sus pies son clavados
Y puntas de lanzas

rompen su costado...!
Un grito que el día convierte

en la noche,
El Sol se ha escondido,
Se juegan los soldados

sus ropas a suertes,
Ignoran su guerra que

en la cruz
 Se tiene entre la vida

y la muerte.
 

X.

Golpe a golpe, martillo romano,
Que son las tinieblas de muerte en sus manos...
Altar ofrecido por hombres malvados,
Gritan que se mate al Dios Soberano,
 

 

XI.

¡Monte de la Calavera,
Que al matar la vida,
Sin vida te quedas!
 

 

XII.

Golpe a golpe, que a la

Roca quiebras,
Y se abren los ríos que a la tierra riegan,
Que la sed del que muere
nos da la primavera.