En muchos siglos pasados muchos billones murieron,

Y que nunca conocieron al que perdona pecados,

Que es Jesucristo Amado, murió por generaciones,

Que en medio de tradiciones, a muchos les predicaron.

 

Será en el día del juicio cuando séamos llamados,

Uno por uno nombrados, ante su gran Tribunal,

Y todos recibiremos, según lo que hayamos hecho,

Buenos o malos los hechos, absuelve o condenará.

 

En un instante sabrá, la vida de cada uno,

Sin escaprse ninguno, no importa rango o color,

Los reyes o sacerdotes, Papas y obispos también,

Pastores que no estén bien, o de alta posición.

 

Y no todo el que me diga: Llorando Señor, Señor,

Podrá entrar a mi reino, sino aquel que obedeció,

Al Padre que está en los cielos, y con gusto me aceptó,

Sirviéndome con amor, y que muy fiel me siguió,

 

Por eso hoy predicamos, por medios que Dios nos da,

El Camino y la Verdad, de mi Señor Jesucristo,

Son pocos los que lo haceptan, y otros atrapan el reino,

Porque saben que es muy bueno, ser hijo del Dios Bendito.

 

Gloria a Dios si le recibes en esta buena ocación,

Te será de bendición, en esta vida terrena,

Abrazarás muchas promesas que Dios tiene para tí,

Si estás seguro seguir, heredarás la vida eterna.