|
I.
En la casa de mi
Padre muchas moradas hay,
Voy pues a preparar, para ustedes un lugar;
Y cuando luego me fuere y regresare otra vez,
Los tomaré a mi mismo y conmigo estarán.
|
II.
Si esta casa terrestre, el viento la
deshiciera,
Supongamos de madera, o de otro material;
Tendremos de este Dios, un hermoso
edificio,
Sin el menor sacrificio, en la patria celestial.
|
III.
Esto que tú estás sabiendo, es
una
gran verdad,
Y si lo vas a dudar, y no crees en este
Dios;
Para tí resulta peor, porque lo haces mentiroso,
Y será muy desastroso por tu necia confusión.
|
IV.
Para que puedas vivir, y dicha
casa heredar,
A Jesús hay que aceptar, y servirle
de verdad;
Y si ahora te decides, a seguir en su camino,
Feliz será tu destino, con casa en el más allá.
|