|
I.
Naamán era un general
de Siria muy valeroso,
de alta estima del rey
era también orgulloso,
no había otro como él;
pero estaba muy leproso.
|
II.
Una joven de Israel
dijo de un gran profeta,
a la esposa de Naamán
que en él había respuesta,
de que lo puede sanar
da la contagiosa lepra.
|
III.
Naamán le dice a su rey
lo que dijo su mujer.
Anda, que yo le enviaré
cartas al rey de Israel,
muchas cosas le diré,
y que te sane ese rey.
|
IV.
Leyó las cartas el rey
y sus vestidos rompía,
y dijo: Yo no soy Dios
que mate o de la vida,
menos sanar la infección
de la lepra que tenía.
|
Cuando Eliseo el varón
oyó que el rey de Israel,
de que rasgó sus vestidos
y le envió a decir al rey,
que siempre se ha sabido
que hay profeta en Israel.
|
VI.
Vino Naamán con caballos
con su carro se paró,
en la casa de Eliseo
pero Eliseo le envió,
un hombre por mensajero
al cual atento escuchó.
|
VII.
Ve, y lávate siete veces
en las aguas del Jordán,
y si fueras obediente
mi Dios te restaurará,
te lleve toda tu gente;
tu carne limpia será.
|
VIII.
Naamán se fue disgustado
pensó: Eliseo saldrá,
y se pondrá frente a mí
al Dios Jehová invocará,
poniendo su mano en mí
mi lepra la sanará.
|
|
IX.
Y sus criados le dijeron:
"Si el profeta ordenaría,
difícil cosa que fuera
contesta: ¿tú no lo harías?,
¿Cuánto más si te dijeran
lávate y limpio serías?".
|
X.
Entonces él descendió
a las aguas del Jordán,
y siete veces se hundió
el mencionado Naamán,
limpio de lepra quedó
por la obediencia a Jehová.
|
|
|