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I.
En el tercer cielo, la
luz es eterna,
Cristo es la lumbrera,
de la gran Ciudad,
la gloria de Dios es
la que ilumina,
siendo muy divina,
por su santidad.
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II.
En la gran Ciudad, no
entrará lo inmundo,
ni sucio del mundo,
o diga mentira,
sólo los que están sus
nombres escritos,
por mi Jesucristo
en libro de vida.
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III.
Serán los cobardes,
y los que no creen,
los abominables,
y los homicidas,
también fornicarios,
y los hechiceros,
lo mismo agoreros,
también los suicidas. |
IV.
Y sigue diciendo:
Ni los mentirosos,
menos los malosos,
y más desde luego,
ellos tendrán parte en
lago que sufren,
con fuego y azufre,
en llamas de fuego.
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Por eso mi amigo,
te estoy anunciando,
te estoy predicando,
palabra de
Dios,
esto no es mentira,
es la realidad,
que allá no entrarás,
si eres pecador.
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VI.
Estimado amigo:
Te ruego y te pido,
tú podrás entrar,
con facilidad,
si tu te arrepientes,
delante de
Dios,
y no te echarán de
la gran Ciudad.
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