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I.
Cuando contemplo el
ocaso del atardecer,
y al extenderse las
sombras de la oscuridad,
se vislumbra nubes de
colores matizadas,
asombrado quedo de
su belleza al natural.
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II.
Ante la vista panorámica
que se refleja,
como extasiada queda
mi vista al contemplar,
los pensamientos fluyen
sobre mi mi mente,
que no asimilo las ideas
para explicar.
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III.
Tanta hermosura es divina
ante mis ojos,
aunado por el astro rey
en su esplendor,
se ven paisajes celestiales
en el horizonte,
que hace diferentes
en segundos el Creador.
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IV.
Siempre tenemos esto
a nuestro alcance,
de nuestros ojos puestos
en explanada,
creado todo por el
Hacedor
del universo,
que aprecian muchos, y
otros miran como nada.
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Cuando llega la noche
en su plenitud,
miles de estrellas se
ven relampagueantes,
divinamente repartidas
en el firmamento,
acompañadas de la
hermosa luna fulgurante.
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VI.
Y al asomarse el alba
de la madrugada,
empiezan los rayos del
sol en el oriente,
con el color variante
naranja y amarillos,
alumbra el mundo con
su luz resplandeciente
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