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I.
El que tiene tus
mandamientos y desde luego los guarda,
aquél es el que te ama
y has a tú Padre
también;
dejas claro y dices bien
para que no se confundan,
en tu pueblo siempre abundan, que dicen amarte bien.
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II.
Muchos hijos que te sirven
que te confiesan amar,
te dejan en tercer lugar porque sus hechos
lo niegan;
a tu iglesia siempre llegan,
tarde y con sus disculpas,
a circunstancias la culpan
con otros pretextos más.
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III.
Tú lo sabes y muy bien que escudriñas corazones,
y conoces las razones,
si es mentira o es verdad;
por tanta impuntualidad
para llegar a tu casa,
que muchas veces rebasan
el tiempo exacto de entrar.
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IV.
Todos conocen la hora
para llegar a tu templo;
deben de tomarse tiempo
poco antes de empezar,
para que puedan
orar y pedir
tus bendiciones,
y llenes sus corazones
de gozo y felicidad.
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Es imposible creer que
olviden tus beneficios,
que a través del
sacrificio les reglaste
Señor,
incluyendo hasta el perdón
con todas las sanidades, coronándolos
de bondades
y también de protección.
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VI.
Si deseas agradarle en
todo lo que es posible,
haciendo hasta lo imposible para mostrarle tu amor,
y de paso a tu pastor que
a su iglesia representa,
llegando con obediencia
al horario que implantó.
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VII.
estás en
Cristo;
no
se trata ser estricto, hay
si estás mal lo
rectificas, pidiéndole su perdón.
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