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I.
Seguro estoy de
que me oyes,
seguro estoy de
que me ves,
seguro estoy que
me conoces,
de la cabeza
hasta los pies.
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II.
Conoces todos mis pensamientos,
y desde luego mis intenciones,
siendo también de mis deseos,
menos escapan mis emociones.
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III.
Así
conoces todos los hombres,
de ti no tienen escapatoria,
aunque se escondan en las alturas,
siempre los tienes en tu memoria.
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IV.
Los hombres creen
que andan solos,
y no conocen de tú existir,
tampoco saben
que los vigilas,
y que los amas
igual que a mí.
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y
siervo tuyo,
quiero que tengan
lo
que tú das,
amor, y paz, e
inmenso gozo,
y en toda el alma felicidad.
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VI.
Sólo me queda
orar por ellos,
de que tú luz puedas
brillar en corazones arrepentidos,
y convertidos con tu verdad.
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