Poesías cristianas

Varias

Yo soy el viento

 

 

 

 

 


Yo soy el viento
habitantes de la costa.

A los cuatro puntos cardinales
di mi alabanza al Dios eterno
y cuando oía el clamor de una madre
vi cuervos multiplicándose en la carne,

¿Y quién fue instrumento del destino?
una lanza vibraba en su mano
o fantasmas con mazos y hachas
si por los gritos lejanos de alguna batalla
lo llevo hasta el guerrero escandinavo

el aire es de cristal,
en la tierra gloriosa

¿Y en dónde detuvo el barco sus velas?
la pluma, papel, tintero y el libro
hubo hermanos que cierran los círculos
y le traigo al desierto la lluvia tardía
que llega por el altiplano mexicano,

el aire es de cristal,
en la tierra gloriosa

canto a una casa y las hogueras
me adentro más por el bosque noruego
Suecia es mujer con ojos de estrellas
y el escudo un león negro en Finlandia,

el aire es de cristal,
en la tierra gloriosa.

Yo soy el viento,
habitantes de la costa
el silbido alado del cierzo
deshielo y la senda antigua;

yo saludo los pasos del mensajero,
y soy manto que cubre
las nieblas nevadas,

Ya no vayas a esconderte
preparado está el momento
en que se aparezca la centella
del oscuro sol de medianoche,

el sol de medianoche

blanca torre es el lucero babelita
un ave nocturna desliza mis destellos
murmullo apacible que pasa y lo bebe
la hembra del lobo de las estepas,

se descubre en piedra transparentada
chispa y copo resucitan sepultados
la vocal del cuerno resopla con calidez
nubes son el enigma de las montañas

el sol de medianoche,
la luna teñida de grana
llamado a una nueva generación.

Yo soy el viento,
habitantes de la costa

aliento divino en el territorio
libre de la américa española

por mi es que un signo se afianza
y el águila de hierro
en la serpiente marina
es labrada como una columna
o fundida como una cadena.

Yo soy el viento y estoy
en las musicales notas de un salmo
porque sé desde donde he salido;
de remotos confines los Mares del Sur.

Que seas parte en una misma corriente,
cuando nos vayamos empujando navíos,

del comercio y la economía mundiales
por mil pilotos sin suerte hacia Tarsis.

Yo soy el viento,
habitantes de la costa
por vida y gracia
de Nuestro Señor Jesucristo
lo digo.